Los científicos explican que, en el cáncer de mama de etapas iniciales, la cirugía o su combinación con la radioterapia parecen eliminar todas las trazas de la enfermedad pero podrían permanecer depósitos indetectables de células cancerígenas que en los siguientes 5,10 o 15 años se podrían convertir en recurrencias tumorales. La quimioterapia y la terapia hormonal son a menudo tratamientos adicionales del cáncer de mama temprano que ayudan a prevenir esta posible recurrencia y pueden mejorar el periodo de 5 años de supervivencia.
Los autores analizaron datos de 145.000 mujeres con cáncer de mama precoz que habían participado en 194 ensayos clínicos. El estudio incluía información sobre varios tipos de tratamientos que fueron probados en la década de los 80 y que han sido muy utilizados.
Descubrieron que donde tanto quimioterapia como terapia hormonal eran apropiadas podían reducir casi a la mitad los 15 años de riesgo de mortalidad derivados del cáncer de mama. Por ejemplo, si una mujer de 50 años tenía una posibilidad entre cinco de morir de cáncer de mama sensible a las hormonas el riesgo podía reducirse aproximadamente hasta una entre 10 posibilidades. En el caso de una mujer con cáncer de mama una quimioterapia con antraciclina durante seis meses disminuía la tasa de muerte por el cáncer hasta un tercio en los siguientes 10 o 15 años.
Según los científicos, en mujeres de mediana edad con enfermedad sensible a hormonas, la combinación de ambos tratamientos divide a la mitad la tasa de mortalidad por cáncer de mama. Los autores señalan que mientras la quimioterapia y el tamoxifeno pueden tener efectos secundarios desagradables a corto plazo, cualquier efecto secundario a largo plazo es mucho más pequeño que los beneficios a largo plazo en la supervivencia.
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The Lancet
University of Oxford