Recientemente, cerca de 11 000 asistentes se congregaron en Nueva Orleans para la reunión anual del American College of Cardiology (ACC). En este marco, presentamos los estudios que se reconocieron como aquellos con mayor potencial para transformar la práctica clínica actual en cardiología.
Los hallazgos del ACC subrayan que la cardiología moderna ha superado la fase de tratar "órganos enfermos" para enfocarse en la modulación de sistemas biológicos complejos. Las grandes lecciones a resumir son:
- Agresividad en prevención primaria: El umbral de tratamiento para el LDL debe ser más estricto en pacientes con diabetes de alto riesgo, apuntando a niveles históricamente considerados "bajos" (<70 mg/dL).
- Medicina de vías (pathways) y no de silos: El manejo del eje cardiorrenal exige una visión integradora; fármacos como la tirzepatida demuestran que el beneficio metabólico es indisoluble del beneficio vascular y renal.
- Pensamiento crítico ante la evidencia: Se debe cuestionar siempre la validez externa de los estudios (como en el caso de los betabloqueantes y las vacunas).
El futuro de la cardiología reside en la capacidad del médico para personalizar la terapia, sabiendo cuándo intensificar el tratamiento y cuándo el desescalamiento es la opción más segura y costo-efectiva para el paciente.
Un hito fundamental en esta edición del Congreso fue el análisis de subgrupos del ensayo VESALIUS-CV. Este estudio evaluó el uso de evolocumab (inhibidor de PCSK9) en pacientes con diabetes de alto riesgo, pero sin evidencia previa de enfermedad aterosclerótica.
El ensayo incluyó participantes de 33 países, otorgándole una representatividad global esencial para validar la agresividad del abordaje en el control lipídico. La incidencia de eventos cardiovasculares mayores (MACE) fue 7,6 % con el fármaco y 10,5 % con placebo. Se registró reducción en la mortalidad cardiovascular y por todas las causas en los tratados.
En prevención primaria de alto riesgo, los objetivos actuales de las guías están siendo superados por la evidencia. El futuro apunta a mantener niveles de LDL por debajo de 70 mg/dL, e incluso menores, para maximizar la protección. Si bien el beneficio clínico no es inmediato, los datos muestran un retraso de aproximadamente un año antes de que la reducción de eventos sea estadísticamente significativa.
El análisis post hoc del ensayo SURPASS-CVOT obliga a abandonar la visión del corazón como un órgano aislado. Ahora pasamos de una medicina "órgano-específica" a una "basada en vías fisiopatológicas" (pathway-specific).
La tirzepatida actúa como agonista de los receptores de GLP-1 y del GIP (polipéptido insulinotrópico dependiente de glucosa). En comparación con dulaglutida, demostró no inferioridad y beneficios en mortalidad por todas las causas, infarto de miocardio e ictus. También en hospitalización por insuficiencia cardíaca y resultados renales compuestos.
La interconexión entre la salud cardíaca, metabólica y renal implica que tratarlas en "silos" independientes es un error clínico. Se debe advertir que la tirzepatida presentó mayores tasas de efectos gastrointestinales y de discontinuación, lo que exige un manejo cuidadoso de las expectativas del paciente.
¿Es necesario mantener los betabloqueantes de por vida tras un infarto en la era de la revascularización moderna? Un estudio reciente evaluó la discontinuación de estos fármacos en pacientes estables.
Los criterios de inclusión para el cese del fármaco fueron:
- Fracción de eyección (FEVI) ≥ 40 %.
- Estabilidad clínica durante al menos 1 año posinfarto.
- Ausencia de insuficiencia cardíaca sintomática.
Si bien se obtuvieron resultados alentadores, hubo sesgo geográfico y étnico, ya que el estudio fue realizado exclusivamente en Corea del Sur. Además, solo un 12,8 % de la muestra fueron mujeres. Los fármacos retirados fueron carvedilol, bisoprolol y nebivolol. Notablemente, se excluyó al metoprolol, que es el estándar de cuidado en muchas regiones occidentales
La pandemia ha revelado que el POTS ocurre en un tercio de los pacientes con COVID prolongado. El ensayo RECOVER-AUTONOMIC exploró el uso de ivabradina para mitigar esta condición discapacitante.
La ivabradina redujo eficazmente la frecuencia cardíaca, pero no mejoró significativamente las puntuaciones del cuestionario de hipotensión ortostática por sí sola. El éxito terapéutico reside, por lo tanto, en un enfoque multidisciplinario. Los pilares del manejo no farmacológico son las fajas abdominales para mejorar el retorno venoso, la hidratación agresiva e ingesta elevada de sal (si es posible), más el acondicionamiento físico y el reentrenamiento autonómico progresivo.
Un estudio observacional retrospectivo en 250 000 adultos reveló que la vacuna contra el herpes zóster se asocia con una reducción significativa de eventos cardiovasculares mayores (MACE).
Hubo reducción en ictus, en infarto de miocardio, en tromboembolismo venoso (TEV) y menores tasas de fibrilación auricular y flutter auricular. El beneficio se documentó en el periodo comprendido entre 1 mes y 1 año tras la vacunación.
De todas formas, podría existir el sesgo del vacunado sano (healthy vacinee bias). Por ende, el estudio es generador de hipótesis, pero no determina causalidad. Existe la posibilidad de que los pacientes que opten por vacunarse ya posean comportamientos de salud más proactivos o un estatus socioeconómico que facilite mejores resultados.