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Publicado el 1 de febrero de 2004
Riesgo de demencia y deterioro cognitivo
Infartos cerebrales silentes
Las personas ancianas con infartos cerebrales silentes tendrían un riesgo aumentado de demencia y un deterioro más pronunciado de la función cognitiva.
Antecedentes:
Los infartos cerebrales silentes se observan con frecuencia en las imágenes de resonancia magnética (MRI) de personas ancianas sanas y podrían estar asociados con la demencia y el deterioro cognitivo.
Métodos:
Se estudió la asociación entre los infartos cerebrales silentes y el riesgo de demencia y deterioro cognitiva en 1.015 participantes del Estudio de Rastreo de Rotterdam poblacional y prospectivo, que tenían entre 60 y 90 años de edad y estaban libres de demencia y accidente cerebrovascular al inicio. Los participantes fueron sometidos a un estudio neuropsicológico y MRI cerebral al inicio entre 1995 y 1996 y nuevamente entre 1999 y 2000 y fueron monitoreados por demencia durante todo el período de estudio. Se realizaron análisis de probabilidad proporcional de Cox y de regresión lineal múltiple ajustados por edad, sexo y nivel de educación, así como por la presencia o ausencia de atrofia subcortical y lesiones en la materia blanca.
Resultados:
Durante el período de seguimiento de 3.697 personas por año (promedio por persona, 3.6 años), la demencia se desarrolló en 30 de los 1.015 participantes. La presencia de infartos cerebrales silentes al inicio aumentó más del doble el riesgo de demencia (tasa de probabilidad, 2.26; 95% IC, 1.09 a 4.70). La presencia de infartos cerebrales silentes en las MRI iniciales estuvo asociada con un peor rendimiento en los estudio neuropsicológicos y un pronunciado deterioro en la función cognitiva general. Los infartos talámicos silentes estuvieron asociados con un deterioro en el rendimiento de la memoria y los infartos no talámicos con un deterioro en la velocidad psicomotora. Cuando los participantes con infartos cerebrales silentes iniciales fueron subdivididos en aquellos con y sin infartos adicionales durante el seguimiento, el deterioro en la función cognitiva se restringió a aquellos con infartos silentes adicionales.
Conclusiones:
Las personas ancianas con infartos cerebrales silentes tienen un riesgo aumentado de demencia y un deterioro más pronunciado en la función cognitiva que aquellos sin estas lesiones.
Publicado el 1 de febrero de 2004
Riesgo de demencia y deterioro cognitivo
Infartos cerebrales silentes
Las personas ancianas con infartos cerebrales silentes tendrían un riesgo aumentado de demencia y un deterioro más pronunciado de la función cognitiva.
Autor/a: Dres. Vermeer SE, Prins ND, den Heijer T, Hofman A
Fuente: N Engl J Med. 2003 Mar 27;348(13):1215-22
Los infartos cerebrales silentes se observan con frecuencia en las imágenes de resonancia magnética (MRI) de personas ancianas sanas y podrían estar asociados con la demencia y el deterioro cognitivo.
Métodos:
Se estudió la asociación entre los infartos cerebrales silentes y el riesgo de demencia y deterioro cognitiva en 1.015 participantes del Estudio de Rastreo de Rotterdam poblacional y prospectivo, que tenían entre 60 y 90 años de edad y estaban libres de demencia y accidente cerebrovascular al inicio. Los participantes fueron sometidos a un estudio neuropsicológico y MRI cerebral al inicio entre 1995 y 1996 y nuevamente entre 1999 y 2000 y fueron monitoreados por demencia durante todo el período de estudio. Se realizaron análisis de probabilidad proporcional de Cox y de regresión lineal múltiple ajustados por edad, sexo y nivel de educación, así como por la presencia o ausencia de atrofia subcortical y lesiones en la materia blanca.
Resultados:
Durante el período de seguimiento de 3.697 personas por año (promedio por persona, 3.6 años), la demencia se desarrolló en 30 de los 1.015 participantes. La presencia de infartos cerebrales silentes al inicio aumentó más del doble el riesgo de demencia (tasa de probabilidad, 2.26; 95% IC, 1.09 a 4.70). La presencia de infartos cerebrales silentes en las MRI iniciales estuvo asociada con un peor rendimiento en los estudio neuropsicológicos y un pronunciado deterioro en la función cognitiva general. Los infartos talámicos silentes estuvieron asociados con un deterioro en el rendimiento de la memoria y los infartos no talámicos con un deterioro en la velocidad psicomotora. Cuando los participantes con infartos cerebrales silentes iniciales fueron subdivididos en aquellos con y sin infartos adicionales durante el seguimiento, el deterioro en la función cognitiva se restringió a aquellos con infartos silentes adicionales.
Conclusiones:
Las personas ancianas con infartos cerebrales silentes tienen un riesgo aumentado de demencia y un deterioro más pronunciado en la función cognitiva que aquellos sin estas lesiones.