El primer informe sobre los beta bloqueantes en la insuficiencia cardíaca fue publicado en 1975, por un grupo de Suecia, de la Universidad de Goteborg, encabezado por Wangstein y col. En un principio, la comunidad científica mantuvo un grado de preocupación por los efectos adversos que, a corto plazo,
pueden tener los BB en el corazón en insuficiencia cardíaca y que son:
· Bloqueo A-V
· Retención de sodio
· Hipotensión
· Disminución de la fuerza contráctil con aumento de la presión de lleno ventricular.
· A largo plazo se consideran los síntomas de deterioro de la función cardíaca.
Sin embargo, en 1975, en dicho centro se observó una importante mejoría de los pacientes con insuficiencia cardíaca tratados con beta bloqueantes. A partir de entonces el Dr. Swedber y su equipo, se dedicaron a profundizar este fenómeno. La investigación les llevó a observar que la suspensión de los beta bloqueantes producía un deterioro progresivo de la función cardíaca que se extendía durante varios años.
Si se consideraban los niveles plasmáticos de aldosterona, noradrenalina, y angiotensina II, la mortalidad aumentaba de acuerdo con los cuartilos de estas sustancias en sangre. Los niveles de epinefrina, por ejemplo cuando son dosados del seno coronario del paciente en insuficiencia cardíaca se encuentran varias veces por arriba de los controles. Los BB parecían neutralizar este fenómeno.