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/ Published on November 12, 2002

Insomnio infantil

Hábitos del sueño en niños

El 10-20 % de los lactantes se despiertan habitualmente durante la noche y necesitan ayuda para dormirse.

Author: Dres.N Villó Sirerol, I Kheiri Amin, T Mora Rodríguez, C Saucedo Frutos, M Prieto Yebra.

Fuente: Anales Españoles de Pediatría ,Agosto 2002. Volumen 57-Número 02 p.127


Los trastornos relacionados con el sueño de los niños son motivo frecuente de consulta por parte de muchos padres al pediatra. A pesar de ello, en general se dedica poca atención a su prevención, diagnóstico y tratamiento. Se han asociado distintos factores con el insomnio infantil: problemas perinatales, estrés familiar, lactancia materna y los hábitos o conductas de sueño poco apropiados.

Entre los trastornos del sueño hay que diferenciar las parasomnias como el sonambulismo, los terrores nocturnos y las pesadillas, en cuya etiología se implican factores madurativos y del desarrollo del insomnio infantil por hábitos del sueño incorrectos.

Las dificultades para conciliar el sueño y los despertares nocturnos son los problemas de sueño más frecuentes en niños pequeños, y afectan aproximadamente al 20 % de los niños entre 1 y 3 años. Las principales características de este tipo de insomnio son la dificultad para que el niño inicie el sueño solo y los frecuentes despertares durante la noche. En estos casos, los padres intentan todos los métodos posibles para que el niño duerma, y llegan incluso a reclamar medicación al pediatra.

En un elevado porcentaje de casos este tipo de insomnio se produce por una falta de educación del hábito del sueño en el niño.
Una forma de prevenir el insomnio de los niños es que los padres conozcan cómo deben crear el hábito del sueño a sus hijos. En este punto el pediatra tiene un papel clave en instruir a los padres desde los primeros meses de vida del niño.

Un estudio realizado en Madrid, España, con el fin de conocer cuáles son los hábitos del sueño de los niños entre 6 meses y 2 años que acuden a consulta, así como las pautas que siguen los padres para dormir a los niños. Durante un período de tiempo de 1 año se realizó una encuesta a padres de niños entre 6 meses y 2 años cuando acudieron a las revisiones habituales.

Los autores de este trabajo encontraron que la mayoría de los padres realiza algún "acto" para dormir a sus hijos. El 48,6 % duermen con ellos en la misma habitación. El 53,1 % les acunan, mecen, duermen en brazos, alimentan o intervienen de alguna manera para que se duerman. El 10,8 % de los niños se despiertan habitualmente de noche. En estos casos, sólo el 7,2 % de los padres deja que concilien de nuevo el sueño solos.

Los autores concluyen que en general, los padres realizan de forma incorrecta el acto de dormir a sus hijos. Esto se traduce en que la mayoría de los niños no tienen establecido un hábito del sueño y se despiertan de forma habitual durante la noche. La manera más eficaz de prevenir estos trastornos es crear el hábito del sueño al niño desde los primeros meses de vida. El pediatra en atención primaria debe ofrecer información correcta a los padres con el fin de prevenir estos trastornos.

A partir de este trabajo los autores resumieron una serie de consejos, con el fin de ayudar a los padres a adquirir pautas correctas para dormir a sus hijos, y prevenir así los futuros trastornos del sueño.

· En cada visita se informa sobre los horarios del sueño que tiene el niño según la edad.

· A partir del cuarto mes se aconseja que el niño duerma fuera de la habitación de los padres.

· Se recomienda crear un corto ritual relajante antes de acostar al niño: un cuento, una canción suave o cualquier actividad tranquila.

· Darle al niño algún objeto que pueda asociar al sueño: chupete, muñeco, trapo, etc.

· Acostar al niño despierto y dejar que se duerma solo: no estar presente en el momento que se duerma ni realizar actividades como mecer, cantar, pasearle, etc.

· Si el niño se despierta habitualmente durante la noche, debe comprobarse que no existe causa que justifique el llanto (fiebre, vómitos, etc.), tranquilizarle y dejarle de nuevo despierto en la cuna para que concilie el sueño solo.