En abril de 2001, la American Heart Association National presentó una actualización de la guía para la resucitación cardiopulmonar (RCP) y tratamiento de las emergencias cardiovasculares (ECV), teniendo en cuenta que más del 95% de las 220.000 personas que anualmente sufren un paro cardíaco en los Estados Unidos.
Como la sobrevida está ligada directamente al tiempo transcurrido entre el comienzo del paro cardíaco y la desfibrilación, se enfatiza la importancia de la RCP hasta que se cuente con un desfibrilador y cuidados médicos más especializados. Por cada minuto que se ahorra, la posibilidad de supervivencia aumenta entre el 7 y el 10%.
Se ha comprobado que la muerte no es inevitable, cuanto mayor cantidad de personas conozcan las maniobras de RCP más muertes podrán evitarse. El 22 de agosto de 2000, el suplemento de la revista Circulation perteneciente a la American Heart Association publicó la International Guidelines 2000 for Cardiopulmonary Resuscitation and Emergency Cardiovascular Care.
Teniendo en cuenta que es muy difícil para las personas legas evaluar si el paciente tiene pulso dentro de los primeros segundos de la emergencia cardiovascular, esta guía recomienda al público general que antes de comenzar con la compresión torácica preste atención a la respiración, los movimientos, la respuesta a los estímulos y otros signos circulatorios.
Esta guía enfatiza la necesidad de la desfibrilación precoz utilizando desfibriladores externos automatizados (DEA), a través de cuyos electrodos colocados en la superficie corporal el aparato detectan el ritmo cardíaco y determina si es necesario el shock eléctrico. Para ello aconsejan portar estos desfibriladores en los camiones, ambulancias, móviles policiales, edificios públicos, campos deportivos, teatros y aeropuertos.
Otras recomendaciones nuevas de la guía incluyen:
· Concentrar y estandarizar la relación de las compresiones torácicas con las respiraciones en el adulto durante la RCP
· Actualizar las recomendaciones para el equipo médico de emergencias como los protocolos terapéuticos para el ataque cardíaco, el accidente cerebrovascular (ACV) y el paro cardíaco para las víctimas de todas las edades.
· Simplificar la instrucción para la RCP. Por ejemplo, las técnicas para eliminar los cuerpos extraños de la vía aérea en una persona inconciente, dado que se ha comprobado que la compresión torácica crea una presión suficiente en una persona inconciente como para eyectar el cuerpo extraño de la vía aérea. En tanto, se necesitan más evaluaciones para incorporar en una nueva guía las maniobras abdominales (maniobra de Heimlich) destinada al mismo fin.
Resumen realizado por la Dra. Marta Paponetti.