En sus ensayos principales, semaglutida, agonista del receptor GLP-1, alcanzó una reducción media del peso corporal del 14,9 %, mientras que tirzepatida, agonista dual GIP/GLP-1, obtuvo descensos del 15,0 % al 20,9 %, según la dosis. Ambos fármacos reducen el hambre, aumentan la plenitud y disminuyen la cantidad de comida consumida¹,².
Estos efectos plantean una cuestión clínica concreta: cómo cubrir las necesidades nutricionales cuando el paciente come menos. La indicación alimentaria y el ejercicio mantienen tres funciones durante la farmacoterapia: acompañar su eficacia, reducir efectos adversos y aportar protección cardiometabólica con independencia del cambio ponderal³,⁴.
Menor ingesta, mayor densidad nutricional
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Los trabajos STEP 1 y SURMOUNT-1 incluyeron recomendaciones sobre restricción calórica y actividad física para todos los participantes. Sus resultados corresponden, por lo tanto, a la combinación del medicamento con esas medidas, no al uso aislado de semaglutida o tirzepatida¹,².
La disminución del apetito puede dificultar la cobertura de proteínas, vitaminas, minerales, fibra y líquidos. La dificultad puede ser mayor si el plan previo era monótono, contenía numerosos ultraprocesados o ya presentaba carencias. También merece atención en personas mayores y pacientes con antecedentes de cirugía bariátrica³,⁴. Cuanto menor es el volumen consumido, mayor debe ser su densidad nutricional.
No existe una definición única de plant based. En la literatura, el término describe patrones centrados en alimentos de origen vegetal, que pueden reducir o excluir los de origen animal. Las dietas vegetarianas y veganas pueden incluirse entre sus variantes, aunque la alimentación basada en plantas no equivale por sí misma al veganismo ético, que comprende elecciones que exceden la dieta⁵,⁶.
Para el equipo organizador de la V Jornada Nacional de Nutrición Basada en Plantas, este enfoque se caracteriza por el predominio de alimentos vegetales mínimamente procesados. Verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos y semillas ocupan el lugar principal. La procedencia vegetal no garantiza una composición saludable: bebidas azucaradas, productos elaborados con harinas refinadas, golosinas y sustitutos ultraprocesados también pueden ser de origen vegetal. El grado de procesamiento y la selección de alimentos definen el perfil nutricional del conjunto⁶.

La evaluación del estado de vitamina B12 fue uno de los ejes abordados en la V Jornada Nacional de Nutrición Basada en Plantas.
La suficiencia de micronutrientes debe analizarse según la variante elegida. En quienes siguen una dieta vegetariana o vegana, la vitamina B12 debe provenir de alimentos fortificados o suplementos, ya que los productos vegetales no fortificados no constituyen fuentes confiables de cobalamina biodisponible. Las algas, la espirulina y los fermentados tampoco se consideran fuentes seguras⁷.
La evaluación merece especial atención en personas mayores, pacientes con antecedentes de cirugía bariátrica y quienes reciben metformina o inhibidores de la bomba de protones, debido a su mayor riesgo de absorción insuficiente⁷.
Kraselnik, Hernández y Laviano proponen, para adultos vegetarianos o veganos sin deficiencia, una dosis de mantenimiento de 2000 a 3000 µg semanales de cianocobalamina y un control anual, cuya frecuencia puede modificarse según el criterio profesional⁷. La menor ingesta asociada con estos fármacos no causa por sí misma un déficit de B12, pero hace necesario comprobar que exista una fuente segura.

Algoritmo propuesto para la suplementación con vitamina B12 en personas adultas con dietas vegetarianas y veganas. Se diferencian la suplementación preventiva y el tratamiento según la presencia y la gravedad de la deficiencia. Fuente: Kraselnik, Hernández y Laviano⁷.
Síntomas digestivos y composición corporal
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Náuseas, diarrea, constipación y vómitos se encuentran entre los efectos adversos más frecuentes de semaglutida y tirzepatida. La plenitud precoz y el retraso del vaciamiento gástrico también pueden limitar el tamaño de las porciones¹,⁴.
La distribución en comidas pequeñas suele tolerarse mejor que los platos voluminosos. Ante náuseas o reflujo, conviene limitar frituras, preparaciones con alto contenido graso, bebidas carbonatadas y comidas picantes, de acuerdo con la respuesta individual. La selección debe modificarse según el síntoma predominante y la cantidad que la persona puede consumir³,⁴.
La fibra ayuda a prevenir la constipación, pero un incremento brusco puede acentuar la distensión o la plenitud. Es preferible aumentarla de forma gradual, acompañarla con suficiente líquido y adaptar la textura. Verduras cocidas, legumbres trituradas o en puré y porciones moderadas pueden facilitar la tolerancia sin abandonar las fuentes vegetales.
Durante un descenso ponderal significativo también disminuye la masa libre de grasa. La magnitud varía según la edad, el sexo, la velocidad del cambio, la actividad física y el consumo proteico. Para atenuarla, las recomendaciones actuales combinan entrenamiento de fuerza con una provisión suficiente de proteínas, individualizada según el estado nutricional, la función renal y el nivel de ejercicio³,⁴.
Las legumbres, el tofu, las bebidas de soja, los frutos secos y las semillas permiten cubrir ese componente dentro de un esquema vegetal. Cuando aparece saciedad con pocas cantidades, puede ser útil distribuir estas fuentes durante el día y consumirlas antes que otros componentes del plato. Proteína suficiente y ejercicio de fuerza deben indicarse en conjunto.
La salud ósea también debe vigilarse cuando el descenso es rápido o pronunciado. La evaluación de calcio y vitamina D debe considerarse especialmente en adultos mayores, mujeres posmenopáusicas y personas con riesgo previo de osteoporosis³.
Efectos cardiometabólicos independientes del peso
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Los esquemas basados principalmente en alimentos vegetales enteros o mínimamente procesados suelen aportar más fibra, grasas insaturadas y compuestos bioactivos, junto con una menor proporción de grasas saturadas. Las dietas vegetarianas y veganas bien planificadas pueden cubrir las necesidades nutricionales de los adultos y se asocian con indicadores cardiometabólicos favorables⁶,⁸.
Las mejoras en la presión arterial, el perfil lipídico y el control glucémico pueden observarse incluso cuando el cambio ponderal es modesto⁶,⁸. La utilidad clínica del esquema vegetal no se limita a facilitar el descenso de peso.
Durante el tratamiento con estos fármacos, una alimentación basada en plantas puede adaptarse a la saciedad precoz y a los requerimientos individuales. La selección de alimentos enteros o mínimamente procesados, junto con una provisión suficiente de proteínas, vitamina B12 y otros micronutrientes, permite combinar tolerancia digestiva, suficiencia nutricional y protección cardiometabólica.
• La disminución del apetito exige priorizar alimentos con alta densidad nutricional. En las variantes vegetarianas y veganas debe garantizarse una fuente segura de vitamina B12.
• Los síntomas gastrointestinales, la pérdida de masa libre de grasa y el posible compromiso óseo justifican ajustar porciones, fibra, líquidos y proteínas, junto con entrenamiento de fuerza.
• Un esquema centrado en alimentos vegetales enteros o mínimamente procesados complementa la farmacoterapia mediante el aporte de fibra, grasas insaturadas y compuestos bioactivos, con efectos cardiometabólicos que no dependen exclusivamente del descenso ponderal.
V Jornada Nacional de Nutrición Basada en Plantas
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Bajo la dirección de la Lic. Rocío Hernández y el Dr. Ariel Kraselnik, la quinta edición se realizó el 19 de septiembre de 2026 en el Anfiteatro Central de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario. Reunió a más de 500 asistentes, sumadas las modalidades presencial y virtual. Las exposiciones transcurrieron en un clima ameno, con preguntas del público y diálogo con los disertantes.

Un auditorio colmado acompañó las exposiciones y los espacios de intercambio.
Profesionales de la medicina, la nutrición y la ingeniería participaron de un programa transdisciplinario. Se trataron la relación entre las dietas bajas en carbohidratos y la alimentación basada en plantas, la recomposición corporal, los alimentos fermentados, la suplementación, la menopausia y la vitamina B12. La evidencia científica se presentó con un lenguaje accesible, demostraciones prácticas y pasajes de humor. La sustentabilidad también se reflejó en la organización, con menos materiales descartables y un servicio de intervalo coherente con la propuesta del encuentro.
Durante la Jornada, el Concejo Municipal de Rosario entregó una distinción a Hernández y Kraselnik. Fue uno de los momentos más cálidos del día y permitió reconocer, ante el auditorio, el trabajo sostenido por sus directores a lo largo de cinco ediciones. Más información en NBP
Publicado el 20 de septiembre de 2026
Dietas y farmacoterapia
GLP-1 y alimentación basada en plantas: menos apetito, mayor calidad nutricional
La saciedad precoz obliga a cubrir requerimientos, preservar la masa muscular y reducir síntomas gastrointestinales. ¿Puede un esquema con predominio vegetal sostener ese equilibrio?
Fuente: IntraMed
En sus ensayos principales, semaglutida, agonista del receptor GLP-1, alcanzó una reducción media del peso corporal del 14,9 %, mientras que tirzepatida, agonista dual GIP/GLP-1, obtuvo descensos del 15,0 % al 20,9 %, según la dosis. Ambos fármacos reducen el hambre, aumentan la plenitud y disminuyen la cantidad de comida consumida¹,².
Estos efectos plantean una cuestión clínica concreta: cómo cubrir las necesidades nutricionales cuando el paciente come menos. La indicación alimentaria y el ejercicio mantienen tres funciones durante la farmacoterapia: acompañar su eficacia, reducir efectos adversos y aportar protección cardiometabólica con independencia del cambio ponderal³,⁴.
Menor ingesta, mayor densidad nutricional
Los trabajos STEP 1 y SURMOUNT-1 incluyeron recomendaciones sobre restricción calórica y actividad física para todos los participantes. Sus resultados corresponden, por lo tanto, a la combinación del medicamento con esas medidas, no al uso aislado de semaglutida o tirzepatida¹,².
La disminución del apetito puede dificultar la cobertura de proteínas, vitaminas, minerales, fibra y líquidos. La dificultad puede ser mayor si el plan previo era monótono, contenía numerosos ultraprocesados o ya presentaba carencias. También merece atención en personas mayores y pacientes con antecedentes de cirugía bariátrica³,⁴. Cuanto menor es el volumen consumido, mayor debe ser su densidad nutricional.
No existe una definición única de plant based. En la literatura, el término describe patrones centrados en alimentos de origen vegetal, que pueden reducir o excluir los de origen animal. Las dietas vegetarianas y veganas pueden incluirse entre sus variantes, aunque la alimentación basada en plantas no equivale por sí misma al veganismo ético, que comprende elecciones que exceden la dieta⁵,⁶.
Para el equipo organizador de la V Jornada Nacional de Nutrición Basada en Plantas, este enfoque se caracteriza por el predominio de alimentos vegetales mínimamente procesados. Verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos y semillas ocupan el lugar principal. La procedencia vegetal no garantiza una composición saludable: bebidas azucaradas, productos elaborados con harinas refinadas, golosinas y sustitutos ultraprocesados también pueden ser de origen vegetal. El grado de procesamiento y la selección de alimentos definen el perfil nutricional del conjunto⁶.
La evaluación del estado de vitamina B12 fue uno de los ejes abordados en la V Jornada Nacional de Nutrición Basada en Plantas.
La suficiencia de micronutrientes debe analizarse según la variante elegida. En quienes siguen una dieta vegetariana o vegana, la vitamina B12 debe provenir de alimentos fortificados o suplementos, ya que los productos vegetales no fortificados no constituyen fuentes confiables de cobalamina biodisponible. Las algas, la espirulina y los fermentados tampoco se consideran fuentes seguras⁷.
La evaluación merece especial atención en personas mayores, pacientes con antecedentes de cirugía bariátrica y quienes reciben metformina o inhibidores de la bomba de protones, debido a su mayor riesgo de absorción insuficiente⁷.
Kraselnik, Hernández y Laviano proponen, para adultos vegetarianos o veganos sin deficiencia, una dosis de mantenimiento de 2000 a 3000 µg semanales de cianocobalamina y un control anual, cuya frecuencia puede modificarse según el criterio profesional⁷. La menor ingesta asociada con estos fármacos no causa por sí misma un déficit de B12, pero hace necesario comprobar que exista una fuente segura.
Algoritmo propuesto para la suplementación con vitamina B12 en personas adultas con dietas vegetarianas y veganas. Se diferencian la suplementación preventiva y el tratamiento según la presencia y la gravedad de la deficiencia. Fuente: Kraselnik, Hernández y Laviano⁷.
Síntomas digestivos y composición corporal
Náuseas, diarrea, constipación y vómitos se encuentran entre los efectos adversos más frecuentes de semaglutida y tirzepatida. La plenitud precoz y el retraso del vaciamiento gástrico también pueden limitar el tamaño de las porciones¹,⁴.
La distribución en comidas pequeñas suele tolerarse mejor que los platos voluminosos. Ante náuseas o reflujo, conviene limitar frituras, preparaciones con alto contenido graso, bebidas carbonatadas y comidas picantes, de acuerdo con la respuesta individual. La selección debe modificarse según el síntoma predominante y la cantidad que la persona puede consumir³,⁴.
La fibra ayuda a prevenir la constipación, pero un incremento brusco puede acentuar la distensión o la plenitud. Es preferible aumentarla de forma gradual, acompañarla con suficiente líquido y adaptar la textura. Verduras cocidas, legumbres trituradas o en puré y porciones moderadas pueden facilitar la tolerancia sin abandonar las fuentes vegetales.
Durante un descenso ponderal significativo también disminuye la masa libre de grasa. La magnitud varía según la edad, el sexo, la velocidad del cambio, la actividad física y el consumo proteico. Para atenuarla, las recomendaciones actuales combinan entrenamiento de fuerza con una provisión suficiente de proteínas, individualizada según el estado nutricional, la función renal y el nivel de ejercicio³,⁴.
Las legumbres, el tofu, las bebidas de soja, los frutos secos y las semillas permiten cubrir ese componente dentro de un esquema vegetal. Cuando aparece saciedad con pocas cantidades, puede ser útil distribuir estas fuentes durante el día y consumirlas antes que otros componentes del plato. Proteína suficiente y ejercicio de fuerza deben indicarse en conjunto.
La salud ósea también debe vigilarse cuando el descenso es rápido o pronunciado. La evaluación de calcio y vitamina D debe considerarse especialmente en adultos mayores, mujeres posmenopáusicas y personas con riesgo previo de osteoporosis³.
Efectos cardiometabólicos independientes del peso
Los esquemas basados principalmente en alimentos vegetales enteros o mínimamente procesados suelen aportar más fibra, grasas insaturadas y compuestos bioactivos, junto con una menor proporción de grasas saturadas. Las dietas vegetarianas y veganas bien planificadas pueden cubrir las necesidades nutricionales de los adultos y se asocian con indicadores cardiometabólicos favorables⁶,⁸.
Las mejoras en la presión arterial, el perfil lipídico y el control glucémico pueden observarse incluso cuando el cambio ponderal es modesto⁶,⁸. La utilidad clínica del esquema vegetal no se limita a facilitar el descenso de peso.
Conclusiones
• La disminución del apetito exige priorizar alimentos con alta densidad nutricional. En las variantes vegetarianas y veganas debe garantizarse una fuente segura de vitamina B12.
• Los síntomas gastrointestinales, la pérdida de masa libre de grasa y el posible compromiso óseo justifican ajustar porciones, fibra, líquidos y proteínas, junto con entrenamiento de fuerza.
• Un esquema centrado en alimentos vegetales enteros o mínimamente procesados complementa la farmacoterapia mediante el aporte de fibra, grasas insaturadas y compuestos bioactivos, con efectos cardiometabólicos que no dependen exclusivamente del descenso ponderal.
V Jornada Nacional de Nutrición Basada en Plantas
Bajo la dirección de la Lic. Rocío Hernández y el Dr. Ariel Kraselnik, la quinta edición se realizó el 19 de septiembre de 2026 en el Anfiteatro Central de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario. Reunió a más de 500 asistentes, sumadas las modalidades presencial y virtual. Las exposiciones transcurrieron en un clima ameno, con preguntas del público y diálogo con los disertantes.
Un auditorio colmado acompañó las exposiciones y los espacios de intercambio.
Profesionales de la medicina, la nutrición y la ingeniería participaron de un programa transdisciplinario. Se trataron la relación entre las dietas bajas en carbohidratos y la alimentación basada en plantas, la recomposición corporal, los alimentos fermentados, la suplementación, la menopausia y la vitamina B12. La evidencia científica se presentó con un lenguaje accesible, demostraciones prácticas y pasajes de humor. La sustentabilidad también se reflejó en la organización, con menos materiales descartables y un servicio de intervalo coherente con la propuesta del encuentro.
Durante la Jornada, el Concejo Municipal de Rosario entregó una distinción a Hernández y Kraselnik. Fue uno de los momentos más cálidos del día y permitió reconocer, ante el auditorio, el trabajo sostenido por sus directores a lo largo de cinco ediciones. Más información en NBP