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Publicado el 20 de septiembre de 2026

Abordaje juvenil

¿Cronoterapia para mejorar el sueño en adolescentes?

Un programa de dos semanas con anteojos de luz brillante por la mañana, anteojos con filtro de luz azul por la noche y horarios personalizados logró adelantar el reloj biológico y prolongar el sueño nocturno en adolescentes con horarios tardíos. 

Autor/a: Wescott DL, Quick AD, Oryshkewych NS, Wallace ML, Beebe D, Buysse DJ, et al.

Fuente: JAMA Pediatr. 2026 Jun;180(6):610-618 Chronotherapeutic approaches to target insufficient and late sleep in adolescents: a randomized clinical trial

Introducción 

En las últimas dos décadas, la duración del sueño nocturno de los adolescentes ha disminuido de forma sostenida. Encuestas recientes realizadas en Estados Unidos sugieren que aproximadamente el 80 % de los adolescentes duerme menos de lo recomendado. 

En muchos casos, los adolescentes intentan compensar la falta de sueño durmiendo hasta más tarde los fines de semana, pero esta irregularidad altera la estabilidad del ritmo circadiano durante la semana y puede generar una desalineación circadiana, es decir, una discordancia entre el ritmo biológico del adolescente y los horarios de sueño y vigilia impuestos por la sociedad. Esto se asocia con problemas de salud cardiometabólica, depresión, conductas de riesgo y bajo rendimiento académico. 

Intentar que los adolescentes se duerman antes puede dificultar que concilien el sueño, ya que en las horas previas a acostarse el sistema circadiano favorece la vigilia, un periodo conocido como "zona prohibida para el sueño", que se retrasa durante la adolescencia. 

En cambio, una mayor exposición a la luz matutina y horarios regulares para despertar pueden adelantar y estabilizar el ritmo circadiano, reduciendo las diferencias entre los días de semana y los fines de semana. 

Los enfoques cronoterapéuticos buscan modificar de forma intencional los horarios de sueño y la exposición a la luz para ajustar el ritmo circadiano y mejorar el descanso. Ante este escenario, un ensayo clínico aleatorizado evaluó la eficacia del programa Sleeping Late Teens, una intervención no farmacológica diseñada para modificar los comportamientos de sueño y los ritmos biológicos mediante enfoques cronoterapéuticos. 

Métodos

El estudio incluyó a 86 adolescentes de entre 16 y 19 años que asistían a escuelas secundarias tradicionales y reportaban habitualmente un inicio del sueño después de la 1:00 a. m. los fines de semana. 

Los participantes fueron asignados aleatoriamente a dos grupos: uno que recibió la intervención activa y un grupo de control con monitoreo del sueño. De los participantes, 80 completaron la evaluación basal, con 40 en cada grupo, y 76 completaron la evaluación posterior a la intervención, con 38 por grupo. 

Los criterios de valoración principales fueron el retraso del ritmo circadiano, la duración insuficiente del sueño durante los días de semana y la desalineación circadiana, definida como un intervalo más corto entre el inicio de la secreción endógena de melatonina en condiciones de luz tenue (DLMO) y el punto medio del período de sueño. 

La intervención combinó tres componentes, individualizados según los horarios de sueño habituales y las limitaciones de cada participante durante dos semanas: 

  1. Programación del sueño: una sesión colaborativa de 1 hora para definir estrategias y planificar horarios. Los participantes adelantaron gradualmente la hora de acostarse y de levantarse, manteniendo al menos 7 horas de oportunidad de sueño.
  2. Luz brillante matutina: uso de anteojos de luz brillante de 503 nm durante 60 minutos al despertar los días 1 y 2, y durante 30 minutos al despertar entre los días 3 y 14.
  3. Bloqueo de luz azul nocturna: uso de anteojos con lentes anaranjados y filtro de luz azul que bloqueaban completamente la transmisión de luz por debajo de 540 nm, durante 2 horas antes de acostarse durante los 14 días. 

Resultados 

La intervención produjo cambios en dos de los tres criterios de valoración principales. El ritmo circadiano se adelantó de forma significativa. El DLMO tenue ocurrió 36 minutos antes en el grupo de intervención y 9 minutos después en el grupo control, lo que correspondió a un adelanto relativo de 45 minutos. 

La duración del sueño durante los días de semana aumentó 47 minutos en el grupo de intervención en comparación con el control. En cambio, la desalineación circadiana no mostró una diferencia estadísticamente significativa entre los grupos.

Discusión y relevancia clínica 

Esta estrategia combinada podría ser útil para mejorar el sueño y el ritmo circadiano en adolescentes con horarios tardíos. 

El adelanto de la fase circadiana coincidió con una hora de acostarse más temprana y podría favorecer una mayor alerta durante la jornada escolar. El sueño de los fines de semana se redujo en aproximadamente una hora, posiblemente por el adelanto de la hora de levantarse y una menor necesidad de recuperar sueño. 

La muestra fue predominantemente blanca y no hispana, lo que puede limitar la generalización de los desenlaces a poblaciones más diversas. Además, la intervención duró solo 2 semanas y el estudio no fue diseñado para determinar si sus efectos se mantienen a largo plazo. 

En este ensayo clínico, una intervención de 2 semanas que combinó programación personalizada del sueño, luz brillante por la mañana y bloqueo de la luz azul por la noche logró adelantar el ritmo circadiano y prolongar el sueño durante los días de semana en adolescentes con horarios tardíos. Los resultados son alentadores y sugieren que este enfoque cronoterapéutico podría convertirse en una herramienta útil para mejorar el sueño adolescente, aunque se necesitan estudios más amplios para confirmar su eficacia y evaluar sus efectos sobre otros desenlaces.