El pasado 22 de marzo, la jueza Elizabeth Butler-Schloss otorgó a esta mujer, cuya identidad se ha mantenido en secreto, el derecho a decidir si quería que se le desconectara la ventilación asistida para morir. La paciente, de 43 años de edad, se encontraba paralizada y llevó su caso al Alto Tribunal de Justicia de Inglaterra y Gales, que determinó que tenía derecho a "morir dignamente y en paz".
La juez Elisabeth Butler señaló que esta mujer tenía el derecho de pedir a los médicos que le desconectaran la ventilación asistida y explicó que tenía plenas capacidades mentales para ejercer su decisión. Los médicos habían mostrado sus reservas a desconectarle la respiración asistida por los interrogantes éticos que ello supone. La enferma participó en el juicio desde la cama del hospital donde estaba ingresada y se comunicaba con la sala mediante videoconferencia.
Precisamente ayer, en su primera sentencia relacionada con la eutanasia, el Tribunal de Estrasburgo denegó a la británica Diane Pretty, que se encuentra totalmente paralizada por una degeneración neuronal incurable, la posibilidad de que su marido la ayudase a morir "dignamente" sin incurrir en delito.
Publicado el 6 de mayo de 2002
Suicidio asistido
Falleció la mujer a la que los tribunales británicos autorizaron a desconectar su respiración artificial
La llamada "señorita B", la mujer a la que los tribunales británicos autorizaron a que los médicos desconectaran la respiración asistida que la mantenía con vida, murió ayer lunes "en paz, mientras dormía", según informaron fuentes del Ministerio de Salud británico, coincidiendo con la denegación de suicidio asistido a la también británica Diane Pretty por parte del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
El pasado 22 de marzo, la jueza Elizabeth Butler-Schloss otorgó a esta mujer, cuya identidad se ha mantenido en secreto, el derecho a decidir si quería que se le desconectara la ventilación asistida para morir. La paciente, de 43 años de edad, se encontraba paralizada y llevó su caso al Alto Tribunal de Justicia de Inglaterra y Gales, que determinó que tenía derecho a "morir dignamente y en paz".
La juez Elisabeth Butler señaló que esta mujer tenía el derecho de pedir a los médicos que le desconectaran la ventilación asistida y explicó que tenía plenas capacidades mentales para ejercer su decisión. Los médicos habían mostrado sus reservas a desconectarle la respiración asistida por los interrogantes éticos que ello supone. La enferma participó en el juicio desde la cama del hospital donde estaba ingresada y se comunicaba con la sala mediante videoconferencia.
Precisamente ayer, en su primera sentencia relacionada con la eutanasia, el Tribunal de Estrasburgo denegó a la británica Diane Pretty, que se encuentra totalmente paralizada por una degeneración neuronal incurable, la posibilidad de que su marido la ayudase a morir "dignamente" sin incurrir en delito.