Noticias médicas

/ Publicado el 15 de enero de 2026

Entre 2020 y 2023

España: los casos de sarna aumentaron en promedio el 66% anual

También cambió el perfil de los afectados: ya no se asocia necesariamente con la pobreza.

Fuente: IntraMed

Suena a cosa del pasado, pero no. Su nombre científico es escabiosis; se trata de una parasitosis y la transmite un ácaro con un nombre “kilométrico” (Sarcoptes scabiei var hominis) pero diminuto: mide apenas 400 micras, incluidas sus cuatro patas, y tiene el cuerpo redondeado. Y ha puesto “del moño” al sistema de salud: no es una enfermedad de denuncia obligatoria, de modo que las cifras se reconstruyen con datos de atención primaria, hospitalizaciones, diagnósticos laborales y brotes, y sobre esa base, una investigación liderada desde el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), el principal organismo público de investigación en España para las ciencias de la vida y la salud,  ha reconstruido la situación que se vivió en España entre 2011 y 2023. En el resumen del estudio publicado en Eurosurveillance, la revista del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), se destaca que “el parásito excava en las capas superficiales de la piel y pone huevos. Los síntomas incluyen picazón y sarpullido intensos y persistentes, que a menudo provocan alteraciones del sueño. Las infecciones bacterianas secundarias (p. ej., Staphylococcus y Streptococcus) de las lesiones cutáneas son comunes y pueden provocar complicaciones graves, como sepsis, necrosis de tejidos blandos, daño renal, cardiopatía reumática y, en algunos casos, la muerte”. Señala también el texto: “el tratamiento de primera línea suele ser permetrina tópica, seguida de o junto con ivermectina oral”. Muy posiblemente estos datos no son “nuevos” para gran parte de los profesionales de la salud, pero nunca está de más refrescar la memoria. Y, veremos, lo de la permetrina no es una cuestión menor.

Sí son impactantes dos datos epidemiológicos: el primero, cuantitativo, es que las tasas en atención primaria pasaron de 131 en 2011 a más de 6 300 casos por millón de habitantes 2023. El segundo da cuenta de un cambio de perfil de grupos afectados: ya no está asociada a la pobreza y la exclusión; por el contrario: observaron un crecimiento de los casos entre personas “económicamente activas” y no desempleadas.  “La proporción de consultas entre personas económicamente activas ha aumentado desde un mínimo del 24 % (4133/17 046) en 2013 hasta el 34 % (103 123/303 290) en 2023, registrándose el mayor cambio desde 2020 (28 %, 17 047/61 542). En consonancia con esto, la proporción de consultas de atención primaria entre personas sin desempleo se ha reducido casi a la mitad entre 2020 (12 %, 7.252/61.542) y 2023 (6,5 %, 103.123/303.290)”, destaca el informe. Y añade: “las Islas Baleares, Canarias y Asturias registraron la mayor carga de atención primaria, aunque ocuparon el octavo, el tercer y el duodécimo lugar, respectivamente, en niveles de pobreza entre las 17 comunidades autónomas”.

También hallaron que la mayor cantidad de casos se produjo entre la población  joven (15 a 24 años), pero la mayor tasa de incidencia de hospitalizaciones la sufrieron los hospitalizaciones mayores de 65 años y, dato interesante, alcanzaron su punto máximo cada enero…“Es importante destacar que estas personas son especialmente vulnerables por sus condiciones basales y desarrollan formas más graves de la enfermedad”, señalo a EFE Zaida Herrador Ortiz, una de las autoras del trabajo e investigadora en el Centro Nacional de Epidemiología, que forma parte del ISCIII . Y respecto de la mayor incidencia en enero, proponen como hipótesis lo siguiente: “Los picos de enero (…) coinciden con investigaciones previas que vinculan una mayor incidencia con temperaturas más bajas y una mayor humedad, condiciones que promueven el hacinamiento en interiores, y pueden mejorar la supervivencia y la fertilidad de los ácaros”.  

¿Qué está pasando?

En este punto toca, entonces, preguntarse por las causas del incremento, y la investigación propone una cuestión multicausal. Si se tiene en cuenta que  en “los hogares (entendidos en términos de vivienda –la aclaración es nuestra–) tienen la tasa de ataque de sarna más alta (75%) y son el entorno donde ocurren la mayoría de los brotes, una variable importante es el aumento simultáneo con la tendencia creciente a “la vivienda compartida”. Y este tema, en dos variantes: la situación generada por el turismo (“España, el segundo país más visitado del mundo, vio quintuplicados sus ingresos por turismo entre 2020 y 2023”, destaca el informe), y –destaca la investigación– la que se produce cono efecto de “la disminución sustancial en la propiedad de la vivienda entre los menores de 35 años en las últimas décadas, lo que significa que en España una proporción grande y creciente de adultos jóvenes vive en alojamientos de alquiler compartidos durante períodos más largos”. Otra vía, de la mano del crecimiento (también) de las ITS entre los jóvenes, es la transmisión sexual.

En el ámbito ocupacional, los casos se dieron predominantemente en trabajadores de la salud y de la asistencia social. Entre ellos, los auxiliares de enfermería representaron más de un tercio de los casos, con un “abrumador predominio femenino (81%), que (…) probablemente refleja la representación desproporcionada de mujeres en roles de cuidado. En consonancia con esto, las residencias de ancianos tuvieron el segundo mayor número de brotes después de los hogares”.

Explicaciones médicas

En este punto, el trabajo apunta a dos situaciones: por un lado, a “la falta de una prueba diagnóstica estandarizada para la sarna y sus síntomas, que además pueden solaparse con los de otras afecciones dermatológicas”, lo que lleva a diagnósticos tardíos. Por el otro, a una combinación de disminución de la eficacia de la permetrina y de posible resistencia a la ivermectina (citan para este tema un trabajo belga de 2024), a lo que se suman fallos en utilización de la permetrina tópica al 5 %, que sigue siendo el tratamiento de primera línea de los siguientes modos:

- Aplicación incompleta (no cubrir todo el cuerpo, excluir uñas, pliegues o genitales).

- Tiempo de contacto insuficiente (retirar el producto antes de las 8–12 horas recomendadas)

- No repetir la dosis a los 7–14 días cuando está indicado.

- Tratamiento exclusivo del caso índice, pero tratar simultáneamente los contactos estrechos.

- Falta de medidas ambientales.

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