Noticias médicas

Publicado el 30 de septiembre de 2001

Incidencia, causas bacteriales y factores de riesgo

Endoftalmitis posterior a queratoprotesis

El diagnóstico preoperatorio sería el factor de riesgo más importante para endoftalmitis después de queratoprótesis.

Investigadores de Miami y Boston, EE.UU., llevaron a cabo un estudio con el fin de determinar el índice de endoftalmitis en un grupo de pacientes con queratoprotesis y, al mismo tiempo, analizar los factores de riesgo posibles. 

Un total de 108 ojos de pacientes operados entre 1990 y 2000 con queratoprotesis, fueron analizados en relación a la flora superficial, la incidencia y la causa de endoftalmitis bacterial o vitreítis esteril,  el diseño de la queratoprótesis, los antibióticos profilácticos, la inmunosupresión concomitante y el diagnóstico preoperatorio.

Los investigadores obtuvieron cultivos de vigilancia de 30 ojos no infectados. Los resultados evidenciaron que la flora fue similar a los informes provenientes de la población normal y no varió significativamente con el tiempo.  Trece casos de endoftalmitis bacterial ocurrieron entre 2 y 46 meses posteriores a la operación en la población de pacientes que habían sido seguidos durante 2 meses hasta 17 años (promedio, 3 años y 4 meses). La incidencia fue del 39% en 13 pacientes con síndrome de Stevens Johnson, el 19% en 27 pacientes con penfigoide cicatricial ocular, y el 7% en 28 pacientes con quemadura ocular. Sólo 1 de los otros 40 casos (compuesto mayoritariamente de fallas de injerto repetidas en condiciones  no cicatrizantes) desarrolló endoftalmitis; este paciente tuvo una ampolla filtradora. Todos los patógenos de endoftalmitis fueron gram positivos: el 23% eran Streptococcus pneumoniae; otros streptocócicos el  9%; Staphylococcus aureus el 23%; y Staphylococcus epidermidis el 15%.

A partir de los datos relevados, el grupo investigador norteamericano concluyó que el factor de riesgo más importante para endoftalmitis después de estas queratoprótesis es el diagnóstico preoperatorio. Por su parte, el índice de infección fue muy elevado en los pacientes con síndrome de Stevens Johnson y con penfigoide cicatricial ocular en quemaduras químicas, y fue bajo en enfermedad corneal no cicatrizante.