Entrevistas

/ Publicado el 25 de abril de 2001

Dres. Paul Ian Tartter, Pablo Huñis y Alejandro Turek.

El cáncer de mama es un problema de salud pública

La visita del Dr. Paul Ian Tartter, Profesor Asociado de Cirugía y Jefe de Patología Mamaria del Hospital Mount Sinai de Nueva York, se enmarcó dentro del 2do. Curso Anual de Oncología: "Oncología para el Ginecólogo".

Autor/a: Por IntraMed

Indice
1. Generalidades
2. Conferencia

El pasado 7 de noviembre, el Dr. Paul Ian Tartter, Profesor Asociado de Cirugía y Jefe de Patología Mamaria del Hospital Mount Sinai de Nueva York, dictó dos conferencias en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Maimónides y participó de una mesa redonda con especialistas argentinos. Fue invitado por el Centro Oncológico Buenos Aires (COBA), y su visita se enmarcó dentro del 2do. Curso Anual de Oncología: "Oncología para el Ginecólogo" que se dictó en la mencionada universidad.
IntraMed tuvo la oportunidad de entrevistarlo, junto a los Dres. Adrián Pablo Huñis y Alejandro Turek, Director Médico y Coordinador Médico, respectivamente, de COBA.

Dr. Huñis: Además de ser un cirujano muy prestigioso, usted trabajó en investigaciones sobre transfusión de sangre al paciente inmunocomprometido y sobre inmunidad y cáncer. ¿Cuál es la razón de que haya dedicado parte de su vida a esta línea de trabajo?
Dr. Tartter: En 1982 estaba terminando mi capacitación y, en aquel momento, la gente que atravesaba un transplante y debía recibir una transfusión presentaba el sistema inmunológico suprimido. Por eso el jefe de transplantes me dijo "si notamos el sistema inmunológico suprimido en los transplantados que fueron transfundidos sería importante evaluar la situación de los enfermos de cáncer que han sido transfundidos". A partir de allí decidí estudiar a los pacientes de cáncer que recibían quimioterapia. Para estimar las posibilidades de sobrevida de cada paciente bastaba con considerar si habían recibido una transfusión de sangre o no. Quedó claro que aquellos que habían sido transfundidos tenían muchas menos posibilidades de sobrevivir que los demás.
Al mismo tiempo revisamos la situación en Europa, donde un investigador francés demostró que las ratas que recibían transfusiones con sangre singénica y radioterapia mejoraban, pero las ratas transfundidas con sangre alogénica desarrollaban los tumores con mayor rapidez y morían, también, más rápidamente. Estos estudios probaron que los animales que habían recibido una transfusión anterior a la operación desarrollaban infecciones y morían mucho más rápido que aquellos que no habían sido transfundidos.

IntraMed: ¿Se utiliza este criterio en pacientes de todas las edades?
Dr. Tartter: Hay trabajos muy interesantes realizados con niños. Los médicos comenzaron a investigar a mujeres que habían recibido transfusiones de sangre siendo neonatos. Localizaron a estas mujeres 25 años después y midieron su capacidad inmunológica, comparándolas con otras mujeres de la misma edad. Encontraron que no habían desarrollado cáncer. Incluso 25 años después, la reactividad había sido suprimida. Creo que lo que sucede es que cuando uno transfunde a alguien le cambia el sistema inmunológico con consecuencias posiblemente positivas y, a veces, negativas.

Dr. Huñis: Posteriormente usted se dedicó al cáncer colo-rectal y, en los últimos años, al cáncer de mama. ¿Piensa que este último es una enfermedad que afecta solo a la mujer o es un problema de salud pública?
Dr. Tartter: El cáncer de mama es un problema de salud pública nacional por dos razones. La principal es que las mujeres que desarrollan cáncer de mama lo hacen cuando son jóvenes, es decir, en los años más productivos de sus vidas. Esto trae aparejadas terribles complicaciones económicas y severas consecuencias para sus hijos. Por otra parte, no se puede decir que al hombre no le concierne ya que hombre y mujer están muy ligados en cuanto a su rol en la sociedad; por lo que estamos frente a un problema socioeconómico que atañe a ambos sexos.

IntraMed: ¿Cuál es la estadística del cáncer de mama en los EE.UU.?
Dr. Tartter: En los EE.UU. actualmente es de 1 cada 9.
Dr. Turek: Es la misma incidencia que existe en la Argentina...
Dr. Tartter: Es muy alta. En los EE.UU. es una de las principales causas de muerte, después del cáncer de pulmón. El cáncer de pulmón provoca más muertes, pero el de mama es más común y ataca a una edad más temprana. En EE.UU. es la causa más común de muerte de mujeres de entre 35 y 54 años.
Dr. Turek: Aquí pasa lo mismo. Tal vez hay diferencias entre el núcleo urbano y el suburbano. En la zona rural, por ejemplo, es más común el cáncer de cuello de útero. Pero si uno toma las ciudades y las zonas suburbanas de Argentina, la estadística es comparable.

                                   De izq. a dcha; Dr. Turek, Dr. Tartter, Dr. Huñis

Dr. Huñis: ¿Cuáles han sido, en su opinión, los avances más importantes en cáncer de mama?
Dr. Tartter: Indudablemente, el avance que ha salvado más vidas es la detección por imágenes, es decir, la mamografía. Cuando empecé mi práctica, la mayoría de las pacientes presentaban estadios II y III; ahora más de la mitad presentan E I y, en general, tumores no invasivos. Esto indica un gran avance gracias a la detección precoz. En la mitad de mis pacientes no se palpan los tumores y sí se los descubre por la mamografía.

Dr. Turek: ¿Cuáles son, a su criterio, los avances más importantes en el área terapéutica?
Dr. Tartter: Lo más importante es el tratamiento sistémico, porque las mujeres no mueren a causa de lo que hay en sus mamas sino a causa de las células cancerosas que se reproducen y trasladan por el organismo. Por eso el tratamiento sistémico es el más importante: quimioterapia en las pacientes que tienen ganglios involucrados o tumores grandes y hormonoterapia, dependiendo del status hormonal y menopáusico.

IntraMed: ¿Qué ocurre con la cirugía?
Dr. Tartter: Es, generalmente, el primer tratamiento. Pero solo logra el control local, no resuelve el problema de las micrometástasis. Con una mastectomía, lo único que se logra es que el cáncer no vuelva a instalarse en la mama. Por eso ahora se deben ofrecer tratamientos conservadores: tumorectomías con vaciamientos axilares, seguidas de terapias adyuvantes, tales como la radioterapia y la quimioterapia.
Dr. Turek: La cirugía brinda el control local pero, además, nos facilita los datos que necesitamos para saber cuál es la terapia sistémica que va a necesitar la paciente. Allí reside la importancia de la cirugía, aunque lo que modifica la probabilidad de supervivencia es la terapia sistémica. Las pacientes mueren de metástasis.

Dr. Huñis: ¿Qué opina de las terapias biológicas (vacunas, citoquinas, etc.) para tratar el cáncer?
Dr. Tartter: Están en investigación, no sé si van a funcionar. Actualmente, en los EE.UU., si uno envía a estos laboratorios una porción de tumor de una paciente, ellos lo estudian y prueban la reacción a diferentes agentes quimioterapéuticos para utilizarlos en la elaboración de una vacuna específica para el tumor de esa paciente. Pero todavía no se puede precisar si eso va a funcionar en el futuro. Mientras tanto, las pacientes lo solicitan y pagan por ello.