Interviews

/ Published on April 25, 2001

Dra. Christiane Dosne Pasqualini.* Académica de Número, Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires.

"En investigación, el noventa y nueve por ciento es creatividad"

IntraMed visitó a la Dra. Pasqualini quien, además de comentar el estado actual de sus investigaciones, reflexiona acerca del rol del investigador científico en la sociedad actual.

Author: Por IntraMed

- ¿Cuál es el campo específico de las investigaciones que está realizando en este momento?
- Nosotros hacemos investigación experimental en oncología. Utilizamos un bioterio con 6000 ratones endocriados que permiten confirmar nuestras hipótesis. Hace 40 años que estoy en este instituto. En esa primera época, creíamos que el cáncer se debía a un virus. Luego, la idea del virus se transformó y se sostuvo que el culpable era un gen. Después apareció la idea de un oncogen. Ahora sabemos que el cáncer es una enfermedad genética de errores de DNA mal corregidos, o impactos de DNA a través de oncogenes y de deleción de supresores de oncogenes; una cascada de eventos génicos que transforman una célula normal en una transformada. También estudiamos lo que se conoce como "tumor dormido", es decir, una célula que, al mutar, conforma un clon de células transformadas. Eso no es un tumor y puede que nunca llegue a serlo. Para convertirse en un tumor tiene que vascularizarse. Los nuevos aportes se encaminan a interrumpir esa vascularización, llamada angiogénesis. El uso de factores antiangiogénesis busca cortar el aporte de sangre al tumor lo cual, a veces, mantiene al tumor "dormido". Después se lo puede atacar con dosis bajas de quimioterapia asociada a antiangiogénesis. Para investigar utilizamos los ratones: les transplantamos tumores y vemos si los podemos hacer crecer o decrecer con distintos efectos sobre la neovascularización, o sobre la inflamación, o sobre distintos aportes del sistema inmunológico.

- Durante todos estos años como investigadora: ¿cuáles han sido los momentos más intensos, más felices?
- Uno apenas aporta un granito de arena a todos los conocimientos, pero una de las cosas más lindas que surgió de este laboratorio es lo que llamamos el modelo del cilindro de vidrio. Cuando quisimos acumular muchos anticuerpos notamos que, como los ratones son muy chiquitos y tienen una cantidad limitada de sangre, no era posible. Entonces yo ideé un método que consiste en colocar un cilindro de vidrio abierto de los dos lados debajo de la piel del animal para que se acumule el líquido y se generen más anticuerpos. Al poner un cilindro de vidrio debajo de la piel, se crea un foco de inflamación que permite hacer crecer un tumor alogeneico, es decir, de otra cepa. Un tumor que no debería crecer en el animal, cuando se lo pone al lado o adentro de un cilindro de vidrio, crece de manera exacerbada. Ese es un descubrimiento de este laboratorio y nos dio enormes satisfacciones porque pudimos aumentar y disminuir la cantidad de tumores a través de ese artefacto, que era un modelo para el crecimiento tumoral.
Sabemos que la inflamación ayuda al tumor a crecer, entonces podemos a usar un mecanismo antiinflamamatorio para disminuir el tumor. Pero el sistema inmunológico y el organismo están basados en lo que se llama la homeostasis; es decir, si uno aumenta un factor, inmediatamente los demás factores se mueven y siempre hay un vaivén de eventos que mantienen un nivel homeostático.

- Usted habla mucho de creatividad y de jugar. ¿Cree que el rol de la ciencia es el de cambiar los paradigmas, el de modificar las estructuras?
- Yo creo que la investigación es un don. La gente que hace investigación es gente que siente el deseo de descubrir algo más. Dicen que es una continuación de la niñez: de chico uno siempre se pregunta porqué. El investigador sigue preguntándose porqué pasan las cosas. Sabemos que menos del uno por ciento de los que se reciben de médicos, de bioquímicos, de biólogos, van a trabajar en investigación. Para avanzar, necesitan no solo lo heredado, sino también un ambiente propicio y, especialmente, un mentor o director que los ayude a redondear su vocación.
Los jóvenes que llegan acá, que vienen principalmente de la carrera de Biología de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, son muy capaces, muy creativos. Con el tiempo se demuestra que son muy buenos porque los mejores se van afuera e inmediatamente se vuelven famosos, ya que encuentran una infraestructura mejor que la nuestra, y más posibilidades que exploran usando la creatividad. Yo sostengo que, en investigación, el noventa y nueve por ciento es creatividad, es pensar. Todo lo que aporta la infraestructura, la computación e Internet son herramientas para trabajar. Pero el proyecto y la hipótesis hay que pensarlos. Hay que tener el paradigma para después cambiarlo y así seguir adelante.

- ¿Qué papel le adjudica al manejo de la información que permite la Red?
- Nosotros publicamos en el extranjero y buscamos en Internet las publicaciones recientes. Igualmente yo aconsejo limitar el tiempo de navegación, porque si no uno se entusiasma y sigue indefinidamente, y al final no tiene tiempo para pensar. Hay que comprender que Internet es como un diccionario: contiene muchísima información, pero no puede pensar; el que piensa es uno. Lo óptimo es utilizar la creatividad para adaptar todo lo que se leyó y volcarlo en la investigación que se desea realizar.

- Siendo mujer, ¿se el hizo más difícil el tránsito por esta profesión?
- No, yo reconozco que fui una excepción en mi generación. No se me hizo difícil justamente por los mentores. Primero me ayudó mi padre, que era químico. Yo le dije que también quería estudiar Química. Pero en mi casa era muy claro que yo lo podía hacer porque lo había elegido, en cambio mis hermanos tenían la obligación de ir a la universidad y sobresalir. Ese era el ambiente cuando yo era chica, hace muchísimos años. Eso cambio rápidamente porque cuando yo me recibí de médica (en medicina experimental) éramos solamente cuatro mujeres entre ochenta, es decir el 5%, mientras que cuando mis hijas se recibieron de médicas, en 1970, ya eran el 33%. Y ahora que mi nieta está en la Facultad de Medicina, hay más mujeres que hombres. O sea que en dos generaciones, la mujer llegó a estar a la par del hombre. Le falta presencia en los estrados más altos, pero está llegando. Hay que darle tiempo al tiempo.
En mi caso, llegué a la universidad demasiado joven, a los 15 años. Por eso me obligaron a tener un mentor, que fue el profesor de Bioquímica. Ese hombre me ayudó muchísimo y luego me alentó a entrar a la Facultad de Medicina. Allí tuve un muy buen director que me sugirió que evitara la parte clínica e hiciera directamente la tesis doctoral, porque yo ya sabía que lo que me interesaba era la investigación. Y así llegué rápidamente a obtener un título de Doctor en Medicina Experimental. Inmediatamente tuve el camino abierto. Creo que, cuando llega la suerte, hay que ayudarla; hay que ser decidido, no dejar pasar la ocasión. Eso también es importante en la investigación: si tengo la ocasión de hacer tal experimento y tengo que utilizar tal anticuerpo, no debo cejar hasta conseguirlo.

- A partir de su propia experiencia, ¿qué recomendaciones daría a los nuevos investigadores?
- Un joven que recién empieza tiene que tener real interés en hacer investigación. Es fundamental dedicarse full time y nunca dejar de leer. Internet no reemplaza a la biblioteca, pero es muy importante como fuente de información para ir a buscar trabajos, especialmente los más recientes. En cuanto al vínculo con los investigadores más jóvenes, no me gusta dirigirlos demasiado: prefiero dejarles mucha libertad porque ellos llegan sin inhibiciones, sin dogmas. Los viejos tienen ideas preconcebidas; los jóvenes, no. Entonces hay que aprovechar esas mentes frescas que pueden traer ideas nuevas. A veces los jóvenes llegan con ideas un poco locas, pero de las ideas locas salen los mejores descubrimientos.

* Doctora en Medicina Experimental, McGill University, Montreal, Canadá - Becaria de la Federacion Canadiense de Mujeres Universitarias - Directora del Departamento de Medicina Experimental del Instituto de Investigaciones Hematológicas de la Academia Nacional de Medicina - Fundadora de la Sección Leucemia Experimental de dicho instituto - Miembro de la carrera de Investigador del Conicet (Categoria Superior) - Directora del Instituto Leucemia Experimental, ILEX-CONICET - Miembro de Número de la Academia Nacional de Medicina - Ex Presidente de la Sociedad Argentina de Investigacion Clinica - Ex Presidente de la Sociedad Argentina de Inmunologia - Ex Delegada Latinoamericana de la Unión Internacional de Sociedades de Inmunologia.