Añaden que la presencia o ausencia de eosinófilos ayuda a distinguir las diferencias. Observaron que los pacientes cuya asma se originó en la infancia son con mayor frecuencia alérgicos que aquellos con la enfermedad iniciada en la edad adulta, y que esta última se asocia a una pérdida más rápida de la función pulmonar.
El estudio incluyó a 80 pacientes con asma grave, que fueron divididos en dos grupos en función de si la enfermedad se inició antes o después de la edad de 12 años.
Los resultados muestran que un 75% de los pacientes que desarrollaron la enfermedad de niños experimentan sibilancias casi siempre que se exponen al polvo o al polen, frente a sólo el 40% de aquellos que desarrollaron la enfermedad en la edad adulta. Los primeros también tienen más probabilidades de responder positivamente a alergenos y a presentar eccema.
El patrón de la inflamación también difiere entre los dos grupos, de modo que los que iniciaron al enfermedad de adultos tienen más probabilidades de presentar eosinófilos en las vías respiratorias, a pesar de recibir altas dosis de estoroides orales.