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Publicado el 25 de febrero de 2003

Una Visión Psicológica

Dolor Pediátrico

Al hablar de dolor pediátrico se deben considerar todos los aspectos que intervienen en la percepción y manifestación del mismo.

Autor/a: Dra. Ma. Antonieta Flores Muñoz*


"  De los tres a los seis meses hay tristeza y enojo como respuesta al dolor."

 "  De los seis a los 18 meses muestra miedo ante situaciones dolorosas, localiza el dolor y lo expresa por medio de palabras como balbuceos."

 "  De los 18 a los 24 meses utiliza la palabra duele (de acuerdo a su lenguaje) para describir el dolor y utiliza estrategias no-cognitivas. "

 "  De los 24 a los 36 meses empieza a describir el dolor y lo atribuye a una causa externa."

 "  Entre los 36 y los 60 meses indica grosso modo la intensidad del dolor y emplea adjetivos para describirlo, así como términos de contenido emocional, por ejemplo,  estar  enojado con el dolor."

 "  De los cinco a los siete años puede diferenciar más claramente la intensidad del dolor y comienza a usar estrategias cognitivas."

 "  De los siete a los 10 años es capaz de indicar por qué duele, y hacia los 11 años está en posibilidad de explicar la intensidad del dolor."

Actualmente no se concibe una Clínica del Dolor sin un servicio de Psicología. Todo paciente pediátrico que sufra dolor, deberá ser estudiado y tratado integralmente sin considerar que su dolor es  psicológico , dado que la gran mayoría de los pacientes que se atienden en la Clínica del Dolor tienen un motivo médico.

Por ejemplo, en un estudio de 54 casos de cefalea recurrente,(8) solo uno de ellos tuvo origen psicológico, el resto eran portadores de patologías como migraña, tumores cerebrales y sinusitis, entre otras.

El término tratamiento psicológico del dolor no se refiere a un manejo psicoanalítico, sino a un área donde la psicología y la medicina se dan la mano; en otros términos, se trata de Ciberfisiología, (9) entendida ésta como las capacidades autorreguladoras o de dirección que incluyen aquellas relacionadas con acciones voluntarias y con las que se creía en el pasado eran involuntarias, como la Frecuencia Cardiaca ( FC) o la Tensión Arterial (TA), que pueden ser dirigidas por nuestra mente a través de autorregulación. Así mismo, la respuesta al dolor puede ser modificada utilizando métodos psicológicos cognitivo-conductuales.

La respuesta psicofisiológica es medible, un solo pensamiento catastrófico se hace evidente al cuantificarlo por medio de temperatura, contracción muscular o resistencia galv·nica de la piel. Ya en 1784, Franz Mesmer informa sobre la capacidad de los niños para efectuar controles psicofisiológicos. M·r tarde, en 1843, dos cirujanos ingleses reportan casos de niños a quienes se practicó cirugía mayor bajo hipnosis; en 1946, Moore publica un trabajo sobre el control de la tartamudez mediante la hipnosis.

Hacia 1962, Jacobs es el primer Pediatra estadounidense en publicar un artículo sobre la utilidad de la autohipnosis en niños. De 1975 a 1988, aparecen más de 30 artículos en inglés relacionados con aplicaciones clínicas de controles ciberfisiologicos en niños y, en 1979, Diamons describe la aplicación exitosa de procedimientos de terapia conductista en la migraña pediátrica. Entre las técnicas ciberfisiologicas se encuentran la relajación, la imaginación, la autohipnosis, la biorretroalimentación, el reforzamiento positivo y la desensibilización.

La relajación es de utilidad para reducir la ansiedad antes y durante los procedimientos diagnósticos y terapéuticos (por ejemplo, una venopunción); consiste en entrenar al niño para que relaje sus músculos, iniciando desde los ortejos hasta la cabeza. Sus ventajas son la reducción de la frecuencia cardíaca, la presión arterial, el grado de transpiración, la frecuencia respiratoria y la ansiedad.

La imaginación es el empleo del pensamiento para el tratamiento de síntomas físicos. A finales del siglo XX un farmacéutico francés afirmaba que todos nuestros pensamientos acababan haciéndose realidad: "uno es lo que piensa que es" . De hecho, todas las acciones están precedidas por un pensamiento y cada uno de ellos traduce cambios fisiológicos, como el aumento de la frecuencia cardiaca o la TA. Si alguien piensa en algo triste, se pondrá triste; si piensa en un ser amado, estará feliz.

La técnica de la imaginación consiste en crear imágenes mentales que sean del agrado del niño, por ejemplo, contándole algo sobre el personaje televisivo que más le agrade, relatándole un cuento o pidiéndole que se transporte mentalmente a un partido de béisbol o a la playa.

El conjunto de imágenes que utilizan los pacientes en los ejercicios de imaginación-relajación puede ser visual, auditivo, táctil u olfatorio (como pensar en acariciar a su mascota favorita, imaginar unos soldaditos, o bien, sentirse transportado a un parque de diversiones). La imaginación abarca la relajación y la concentración en imágenes mentales espontáneas o dirigidas, a fin de facilitar resultados psicofisiológicos específicos.

La autohipnosis es un método psicofisiológico definido como un estado alternativo de la conciencia -espontáneo o deliberado- donde el individuo puede darse a sí mismo sugerencias para mejorar la función en algun área mental o fÌsica. El proceso habitual consiste en un ejercicio de relajación-imaginación.

La biorretroalimentación es el uso de aparatos para evidenciar los cambios psicofisiológicos para entrenamiento; los más comunes son los termómetros cutáneos, electromiógrafos de superficie, dermógrafo y medidores de corriente galvánica de la piel.

Existen otras estrategias, como el reforzamiento positivo,(10) que se basa en premiar al niño cuando coopera adecuadamente con un procedimiento, obsequiándole pequeños juguetes, stickers u otros objetos de su agrado. La desensibilización es la exposición a objetos o situaciones que le provocan ansiedad, para ir disminuyendo el grado de ésta.

Finalmente, está el método del  tacto , que si bien no es considerado como una estrategia psicológica sino fÌsica, es recomendado por la Organización Mundial de la Salud (11) y resulta de gran ayuda para calmar la ansiedad de los niños pequeños (como los lactantes) que se encuentran en etapa pre-verbal y que entienden el mundo a través del tacto. Esta técnica incluye cargar al niño, arrullarlo, acariciarlo o darle pequeños masajes, de tal manera que no perciba los procedimientos como grandes agresiones.

Es responsabilidad de los profesionales de la salud proveer a los pacientes de todas las estrategias disponibles para el tratamiento del dolor, no sólo las farmacológicas o intervencionistas. Aplicar los recursos existentes y los métodos psicológicos serán, sin duda, un apoyo invaluable para los niños que sufren.