Publicado el 7 de junio de 2001
Asma
Disminución de corticoides inhalados y beta 2 en asma crónico
Dos investigaciones que se publicaron recientemente en el JAMA analizan el papel de los corticosteroides inhalados y los agonistas beta 2 de larga duración en el tratamiento del asma crónico. En un editorial que acompaña a los trabajos se subraya la necesidad de llevar a cabo estudios a largo plazo en condiciones reales para poder llegar a conclusiones definitivas.
Fuente: JAMA. 2001;285:2583-2603
Los investigadores han tratado de determinar, en un grupo de 175 sujetos, si la terapia con corticosteroides inhalados se debe reducir o eliminar en los pacientes con asma persistente una vez que se añade al tratamiento un agonista beta-2 de larga duración.
Los resultados de la investigación señalan que la suma del salmeterol a una terapia con corticosteroides inhalados no sólo tiene la capacidad de mejorar el control del asma de forma global en los individuos con asma persistente, sino que asimismo permite una disminución en las dosis de corticosteroides inhalados de al menos un 50 por ciento.
La eliminación total de la triamcinolona produce un deterioro significativo en el control del asma.
El otro estudio, coordinado por el profesor Stephen C. Lazarus, de la Universidad de California, en San Francisco, concluye que en los pacientes con asma crónica controlada mediante dosis bajas de corticosteorides inhalados no es recomendable cambiar a un agonista beta 2 sin que se corra riesgo de pérdida en el control de la enfermedad.
El experto explica en la revista JAMA que los agonistas beta 2, por sí solos, parecen incapaces de prevenir los ataques de asma o de controlar la inflamación de las vías áreas. "Los resultados de nuestra investigación demuestran que los pacientes con asma crónica que están correctamente controlados con dosis bajas en monoterapia de triamcinolona deben cambiar su pauta a una monoterapia con salmeterol, sin que exista un riesgo en el deterioro en el control de la patología".
Los investigadores observaron que la mayor parte de los pacientes estaban satisfechos con lo bien que el beta-agonista controlaba sus síntomas, pero el estudio mostró que éstos sufrían más ataques de asma y tenían mayor inflamación de las vías respiratorias que las personas que usaban esteroides. Se demostró igualmente que, aunque los beta-agonistas de acción prolongada eran eficaces en la mejoría de los síntomas del asma, no eran más eficaces que el placebo en la prevención de los ataques de asma.