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Publicado el 23 de octubre de 2025

Revisión analítica

Depresión y suicidabilidad asociadas con la finasterida

Un análisis de los efectos secundarios neuropsiquiátricos de la finasterida, incluyendo depresión y suicidabilidad, y las implicancias para la salud pública.

Autor/a: Mayer Brezis, MD, MPH

Fuente: J Clin Psychiatry 2025;86(4):25nr15862 Failing Public Health Again? Analytical Review of Depression and Suicidality From Finasteride

La finasterida, inhibidor de la 5α-reductasa utilizado para tratar la alopecia androgénica (AGA), ha sido asociada con efectos secundarios neuropsiquiátricos, incluyendo depresión y suicidabilidad. Este artículo revisa la evidencia actual y analiza el impacto en la salud pública.

La finasterida fue aprobada por la FDA en 1997 para el tratamiento de la AGA. Desde entonces, se han reportado efectos secundarios neuropsiquiátricos, incluyendo depresión, ansiedad, ideación suicida y suicidios. Estudios recientes han confirmado estos riesgos a través de análisis de bases de datos y minería de datos en grandes conjuntos de registros de pacientes.

Estudios en animales y humanos han mostrado que la finasterida, al inhibir la 5α-reductasa, reduce la síntesis de neuroesteroides, y estas hormonas cerebrales regulan el estado de ánimo. La reducción en los niveles de neuroesteroides, particularmente la alopregnanolona, se hipotesiza como contribuyente a los efectos secundarios neuropsiquiátricos asociados con el uso de finasterida, como depresión, ansiedad y disfunción cognitiva.

Se estima que la exposición a la finasterida de 4 millones de personas en todo el mundo durante 20 años podría traducirse en cientos de miles que han sufrido alteraciones del estado de ánimo hasta la depresión con suicidabilidad, mientras que cientos o miles podrían haber muerto por suicidio.

Desde 2002 se han reportado casos de depresión durante el tratamiento con finasterida para la AGA. A pesar de esto, la FDA no incluyó la depresión como un efecto secundario posible hasta 2011 y la suicidabilidad hasta 2022. La EMA reconoció que la finasterida puede causar suicidio en 2025.

En 2010, la FDA discutió incluir la depresión como un posible efecto secundario de la finasterida, pero también notó que la ideación suicida, los intentos y los suicidios consumados se reportaron en números menores a los esperados. La magnitud real de la subnotificación no fue explícita.

La falta de estudios proactivos han contribuido al retraso en la identificación del riesgo de suicidabilidad asociado con la finasterida.

La seguridad de los medicamentos debe discutirse en el contexto de la eficacia. Se ha demostrado que la finasterida es eficaz en el tratamiento de AGA, aunque, según una revisión sistemática, la mayoría de los ensayos fueron pequeños y a corto plazo. Un reciente metanálisis de redes bayesianas parece cuestionar su utilidad a largo plazo. Sin embargo, a muchos jóvenes les gusta este medicamento para mejorar su apariencia, a menudo obteniéndolo a través de Internet sin receta médica.

Se ha sugerido un formulario de consentimiento informado para ayudar a preservar el derecho del paciente a recibir un medicamento de mejora personal mientras es consciente de sus efectos secundarios potencialmente graves. Sin embargo, es poco probable que ocurra una toma de decisiones compartida genuina, ya que la mayoría de los médicos aún desconocen las reacciones neuropsiquiátricas a la finasterida.

Además, los costos sociales de estos efectos adversos son prohibitivamente altos: los costos directos e indirectos promedio (tratamiento y pérdida de productividad) de la depresión son de ∼ US$ 24 000 por paciente por año. Un aumento en la tasa de depresión en un 50 % entre los usuarios de finasterida puede traducirse en todo el mundo en 200 000 personas que sufren de depresión a un costo de 4,8 mil millones de dólares por año.

Conclusión

La finasterida, un fármaco cosmético ampliamente recetado para la pérdida de cabello, podría asociarse a depresión y suicidabilidad, incluso después de la suspensión del fármaco. Se han retrasado dos décadas en reconocer la gravedad de estas reacciones neuropsiquiátricas.