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Publicado el 15 de junio de 2026

Consejos prácticos

Dengue: ¿cómo diagnosticarlo y tratarlo?

En zonas con co-circulación de los flavivirus, resulta indispensable tener en claro cómo llegar a la identificación correcta del cuadro clínico.

El diagnóstico de dengue se basa en la combinación de criterios clínicos y pruebas de laboratorio seleccionadas, según los días desde el inicio de síntomasLa OMS define a un caso como sospechoso si hay fiebre + ≥2 de los siguientes síntomas o hallazgos:

  • Náuseas/vómitos
  • Rash
  • Cefalea
  • Dolor retroorbitario
  • Mialgia/artralgia
  • Prueba del torniquete positiva
  • Leucopenia 

Sin embargo, los criterios clínicos WHO 1997 y 2009 tienen alta sensibilidad (~93 %), pero muy baja especificidad (~29–31 %), por lo que son útiles para descartar, pero no para confirmar.

Estrategia diagnóstica según fase de la enfermedad

Fase

Días de síntomas

Prueba de elección

Rendimiento diagnóstico

Aguda temprana

0–4 días

RT-PCR / NAAT (preferida) o NS1 ELISA/RDT

RT-PCR: S 95 %, E 89 %; NS1 ELISA: S 90 %, E 93 %

Aguda tardía

≥5–7 días

IgM ELISA o IgM RDT

S 71 % (días 1–7); mejora después del día 5

Convalecencia / NAAT negativo

>7 días

IgM + IgG (seroconversión en muestras pareadas)

Seroconversión o ↑ 4x IgG confirma infección reciente

Confirmación ante IgM positivo sin NAAT

Variable

PRNT (plaque reduction neutralization test)

Estándar de referencia; alta especificidad, diferencia flavivirus


Interpretación práctica

  • NAAT positivo (suero, plasma, LCR, orina dentro de los primeros 7 días) → confirma infección aguda; no requiere serología adicional.
  • NS1 positivo → confirma infección aguda en fase temprana; sensibilidad menor en infecciones secundarias.
  • IgM positivo sin NAAT/NS1 → diagnóstico presuntivo; confirmar con PRNT si hay implicancia clínica o epidemiológica significativa.
  • IgG en infección aguda confirmada → sugiere infección secundaria (IgG detectable desde día 1–3 en reinfección).
  • En embarazadas: solicitar NAAT + IgM de forma simultánea desde el inicio; NAAT en orina para Zika concurrente.
  • RDT combinado (NS1 + IgM + IgG): sensibilidad agrupada 90–91 %, especificidad 89–96 %; mejor desempeño que pruebas individuales.

Diagnóstico diferencial a considerar

Chikungunya, zika, malaria, leptospirosis, fiebre tifoidea, sarampión, rubéola, influenza son diagnósticos diferenciales. En zonas con co-circulación de flavivirus, el PRNT es el único método para diferenciación definitiva.

Las guías IDSA/ASM 2024 y CDC/MMWR recomiendan NAAT como método diagnóstico preferido en muestras de suero recolectadas ≤7 días del inicio de síntomas; si el NAAT es negativo o la muestra es >7 días, hay que realizar IgM e IgG. Luego, confirmar con PRNT cuando el diagnóstico tiene relevancia clínica o epidemiológica significativa.

Manejo y abordaje del dengue confirmado

El manejo del dengue es de soporte y estratificado por gravedad (grupos sin signos de alarma, con signos de alarma o dengue grave), con hidratación oral en casos no complicados, líquidos IV isotónicos titulados en signos de alarma o shock, y suspensión precoz de fluidos cuando termina la fuga capilar para evitar sobrecarga.

Hay que evitar AINEs y corticoides, y no usar transfusión profiláctica de plaquetas.

La estratificación inicial define el ámbito de manejo para el paciente:

  • Será ambulatorio el Grupo A o dengue sin signos de alarma: sin comorbilidades relevantes y condiciones sociales para vigilancia diaria. Se opta por manejo domiciliario con control clínico.
  • Será observación/ingreso en el Grupo B que tiene comorbilidades o signos de alarma: requiere monitorización y fluidos IV.
  • Ingresará a UCI el Grupo C de dengue grave: suele haber shock por fuga plasmática, sangrado grave o disfunción orgánica.

Los signos de alarma son:

  • Dolor abdominal intenso
  • Vómitos persistentes
  • Acumulación de líquidos (ascitis/derrame)
  • Sangrado mucoso
  • Letargia/inquietud
  • Hipotensión postural
  • Hepatomegalia
  • ↑ hematocrito con ↓ rápido de plaquetas

Para todos los grupos (A, B y C) las medidas generales son similares. En la hidratación se preferirá vía oral si se tolera, tratando de evitar el "suero IV empírico". Para la fiebre se recomienda paracetamol/acetaminofén y evitar AINEs (aspirina) por riesgo hemorrágico. También se deben evitar los corticoides y la transfusión profiláctica de plaquetas en una trombocitopenia sin sangrado mayor.

En cuanto a los fluidos, el Grupo A necesita rehidratación oral + vigilancia diaria (idealmente presencial), con educación de signos de alarma al bajar la fiebre. El Grupo B, si no tolera VO hay que iniciar cristaloide isotónico IV (SSN 0,9 % o Ringer lactato) a mantenimiento por 24–48 h y reevaluación. En caso de un Grupo B con signos de alarma, el cristaloide isotónico debe indicarse con titulación por respuesta clínica y hematocrito seriado.

Finalmente, los fluidos para el Grupo C requieren más atención al detalle. La reanimación con cristaloide isotónico debe ser inmediata, con ajuste de la velocidad para restaurar el volumen intravascular evitando la sobrecarga. Los coloides no se consideran de inicio (solo si no hubo respuesta adecuada a los cristaloides según los algoritmos WHO.

El objetivo será prevenir/tratar el shock, ya que el sangrado grave se asocia con shock prolongado. Las transfusiones de plaquetas no deben usarse de forma profiláctica. Al contrario, en sangrados clínicamente significativos hay que priorizar los hemoderivados (por ejemplo, concentrados eritrocitarios).

En edad avanzada y con comorbilidades o embarazo, hay mayor riesgo de progresión y mayor riesgo de sobrecarga por fluidos, por lo que se recomienda un manejo más controlado con internación y ajuste conservador del tratamiento.