Noticias médicas

Publicado el 6 de agosto de 2001

Ecocardiografía transesofágica

Cuantificación acústica transoesofágica para evaluar la función cardiaca durante cirugía laparoscópica.

Es altamente recomendable el uso de la cuantificación acústica transoesofágica como un monitor en la cirugía laparoscópica y la administración de trinitrato de glicerilo para mejorar el stress cardíaco.

El neumoperitoneo podría ser escasamente tolerado en pacientes con función cardiopulmonar marginal. La ecocardiografía transesofágica es una técnica relativamente no invasiva que es capaz de rastrear las alteraciones en el  área de la cavidad ventricular izquierda usando la cuantificación acústica. Además, provee un estimación confiable y a tiempo real de la función ventricular izquierda.
Basados en estos antecedentes, un grupo investigador de la Universidad de Hong Kong, China, evaluó la alteración del área fraccionaria medio-papilar durante neumoperitoneo en 17 pacientes adultos saludables (Grupo1) y 17 pacientes con hipertensión y/o enfermedad de cardiaca isquémica (Grupo 2) sometidos a colescistectomía laparoscópica.
A partir de la evaluación realizada, los investigadores hallaron que la insuflación peritoneal se dirigió hacia una disminución significativa (p <0.01) de la alteración del área fraccionaria y hacia un aumento de la presión arterial media. No existió cambio significativo en la frecuencia cardiaca. A los pacientes con enfermedad cardiovascular, quienes presentaban una disminución del >30%  de la alteración del área fraccionaria seguida de insuflación de dióxido de carbono (Grupo 2B), se les administró una infusión intravenosa de trinitrato de glicerilo. Por su parte, en los Grupos 1 y 2A, la alteración del área fraccionaria mejoró un poco con inclinación de cabeza hacia arriba y continuó mejorando durante el curso de la cirugía. El trinitrato de glicerilo condujo hacia un aumento significativo de la alteración del área fraccionaria y hacia una disminución de la presión arterial media, retrocediendo hacia los valores iniciales.
De esta manera, los investigadores arribaron a la conclusión de que la insuflación peritoneal de dióxido de carbono resulta en un aumento significativo del volumen de trabajo cardiaco que es tolerado bien en pacientes que no padecen enfermedad cardiovascular.  En contraposición, si la enfermedad cardiovascular esta presente puede provocar un debilitamiento aún más pronunciado de la función cardiaca, el cual podría no estar pronosticado por evaluaciones clínicas o adecuadamente determinado por el monitoreo de rutina. 
Finalmente, los investigadores del estudio recomiendan por un lado, el uso de la cuantificación acústica transoesofágica como un monitor para estos pacientes y, por el otro,  la administración de trinitrato de glicerilo para mejorar el stress cardíaco.