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Publicado el 15 de septiembre de 2026

Y lo ponen a prueba

Colombia: desarrollan un sistema de detección a distancia de riesgo cardiovascular

El trabajo, a cargo de un equipo de la Universidad Nacional, apuesta a la Internet de las Cosas (IoT) y a la IA para mejorar la calidad de vida y disminuir costos hospitalarios.

Fuente: IntraMed

En 2024, un equipo de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), decidió investigar qué se estaba haciendo en el mundo en materia de monitoreo domiciliario de pacientes con enfermedades cardio-cerebrovasculares, convencidos de la importancia de la telemedicina. El equipo estaba –y sigue estando– dirigido por Elisabeth Restrepo Parra, docente e investigadora de la UNAL, y CEO de INNTERFAZ, el Centro de Desarrollo Tecnológico (CDT) de la UNAL, ubicado en la sede Manizales. Por su parte,  Luis Eduardo López Betancur, administrador de Sistemas Informáticos y especialista en Gerencia Estratégica de Proyectos, está a cargo de la coordinación técnica.

El resultado de aquel estudio fue este paper, y en él citaban un documento de la OMS que, ya en 2010 señalaba: “Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) tienen un gran potencial para abordar algunos de los desafíos que enfrentan tanto los países desarrollados como en desarrollo para proporcionar servicios de atención médica accesibles, rentables y de alta calidad. La telemedicina utiliza las TIC para superar las barreras geográficas e incrementar el acceso a los servicios de salud (los destacados son nuestros).”

Ahora ellos están avanzando para hacerlo posible, pero en 2024 la cuestión era –destacaban en el trabajo–, que 14 años después de las definiciones de OMS la información sobre estos temas era cuantiosa, pero dispersa y no estaba sistematizada, lo que complicaba identificar contribuciones y “autores clave”. Estaban convencidos de que –como señala el texto– “la atención domiciliaria debe ser parte de los servicios de salud integrales y permanentes que deben proporcionarse a los pacientes en sus hogares. Estos servicios tienen como objetivo mejorar, mantener o cuidar la salud de los seres humanos de tal manera que los pacientes puedan preservar su independencia y reducir el impacto negativo de la enfermedad”. Y ese fue el punto de partida del paper del que estamos hablando.

Lo que hoy están validando nació en realidad en 2022, como una iniciativa denominada “Sistema de monitoreo en casa basado en Internet de las cosas (IoT) e inteligencia artificial (IA) para el tratamiento de enfermedades cardio-cerebrovasculares”. Convencidos de la propuesta de la OMS, y después de haber constatado en tiempo real las posibilidades de la telemedicina durante la pandemia de covid-19, se presentaron a la Convocatoria 918 de Minciencias, y resultaron uno de los ocho proyectos de I+D+i en los cuales se invirtieron $ 5.812 millones, y que tenían el Ministerio de Salud y Protección Social como aliado.

El proyecto

Inicialmente, según informa una nota de prensa de la UNAL, el enfoque estuvo dirigido a mayores de 64 años, pues según el equipo investigador, son uno de los grupos más propensos a desarrollar enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares en Colombia: casi 1 de cada 3 muertes en esta población se relaciona con estas patologías, y por eso se propusieron sistematizar la información. Al día de hoy ya diseñaron y están poniendo a prueba un sistema relativamente simple para que, desde casa, se puedan generar alertas de riesgo cardiovascular, y facilitar así la atención oportuna.

Para desarrollarlo, trabajaron con pulseras y sensores no invasivos que registran variables como frecuencia cardíaca, saturación de oxígeno y actividad física; esos datos se envían en tiempo real y automáticamente a una plataforma web, que  los integra con variables clínicas y de estilo de vida, como edad, antecedentes familiares, presión arterial, enfermedades previas, nivel de actividad física y el consumo de alcohol o tabaco. Además, según destaca el sitio de INNTERFAZ, permite monitorear variables relacionadas con el tratamiento, como el registro de la toma de la medicación y de la actividad física. Con toda la información, si los modelos de inteligencia artificial identifican patrones de riesgo, el sistema genera alertas tempranas al personal médico para facilitar la atención oportuna.

El análisis de los datos se lleva a cabo mediante técnicas de aprendizaje automático y redes neuronales capaces de reconocer patrones complejos y de estimar niveles de riesgo; esos sistemas se construyeron sumando al equipo esfuerzos de áreas como ingeniería, física, biología, analítica de datos y desarrollo de software. Y a la hora de buscar las primeras validaciones trabajaron en Caldas y Atlántico, dos departamentos colombianos con alta carga de enfermedad cardiovascular: 8,59 % y 11,15 %, respectivamente. A eso se suma el dato de que en Caldas la tasa de mortalidad por enfermedades del corazón es de 140 casos por cada 100.000 habitantes.

Tejiendo redes de salud

“Lo que buscamos es crear una herramienta que permita hacer monitoreo en tiempo real desde la casa y que este pueda indicar el nivel de riesgo en el que se encuentra una persona a partir de las mediciones que registre y de sus condiciones particulares”, explica López Betancurt en la nota de la UAL, y agrega: “Esto nunca reemplazará a un médico. Lo que buscamos es brindar información que permita identificar señales de riesgo y apoyar la toma de decisiones oportunas.”

Destaca también un objetivo mayor: la construcción de redes de conocimiento con universidades, centros de investigación y entidades del sector salud para fortalecer la validación del sistema, enriquecer los modelos desarrollados y facilitar futuras etapas de evaluación en escenarios reales. Y, los pasos ya empezaron a darse: según la nota, “el equipo adelanta conversaciones con el Centro de Bioinformática y Biología Computacional de Colombia (BIOS), la Universidad de Caldas, la IPS de Caldas, el Hospital Universitario de Caldas, Unisalud y otras instituciones interesadas en fortalecer el proceso.”