La apertura del debate estuvo a cargo de la Dra. Alejandra Balandrán Duarte (Instituto Mexicano del Seguro Social), quien actualmente dirige el programa de liderazgo en salud pública de Anáhuac. La especialista puso sobre la mesa un axioma central para la gestión: los cambios en los sistemas de salud se generan a la luz del conocimiento, pero operan bajo las reglas de la realidad.
Balandrán Duarte enfatizó que los países de la región convergen en sistemas mixtos que comparten un indicador crítico: el elevado gasto de bolsillo de los ciudadanos. Ante esto, interpeló al auditorio a analizar qué atributos ofrece el sector privado que el sistema público no ha logrado garantizar, y por qué este último muestra rezagos en investigación, desarrollo, innovación y adopción tecnológica.
La conclusión es que se requiere una alianza estratégica urgente entre quienes diseñan las políticas públicas y quienes las operan en la práctica clínica diaria.
El Dr. Roosevelt Fajardo, Director del Centro de Innovación y Educación en Salud (CIES) de la Fundación Santa Fe de Bogotá (Colombia), ofreció una radiografía compleja del escenario colombiano, caracterizado por una alta dependencia del sector privado.
Según Fajardo, el sistema privado en Colombia concentra los mayores recursos, capacidades tecnológicas y de innovación, lo que tracciona directamente la formación de profesionales mediante convenios con universidades tanto públicas como privadas. Sin embargo, advirtió sobre dos tensiones críticas actuales:
- Incertidumbre política: Las reformas del gobierno actual y la creación de equipos médicos comunitarios generan un escenario de transición complejo a las puertas de nuevos procesos electorales.
- Seguridad y servicio social: El tradicional Servicio Social Obligatorio para médicos recién egresados prácticamente ha desaparecido en diversas comunidades vulnerables debido a la falta de garantías de seguridad, migrando estas plazas hacia puestos de investigación.
Por su parte, el Dr. Cristian Alberto Moscoso, Director del Centro de Entrenamiento Avanzado en Salud de la Universidad Santo Tomás (Chile), aportó otra perspectiva: la necesidad de no reducir el concepto de lo privado a lo puramente corporativo o con fines de lucro. En salud, lo privado también abarca a la sociedad civil y a la comunidad organizada.
Moscoso detalló que, si bien Chile posee un sistema mixto, donde el seguro público cubre al 80 % de la población y el privado al 15 %, la clave del desarrollo sanitario radica en el capital social (la capacidad de cooperación). Ejemplificó esto con los consejos consultivos chilenos, órganos de participación ciudadana respaldados por ley que operan desde los hospitales de alta complejidad hasta la atención primaria, permitiendo que la comunidad colabore directamente con la dirección de los establecimientos.
"En Chile, de cada tres personas que atienden en el sistema de salud, un tercio son profesionales y dos tercios son técnicos. Sin embargo, los programas de actualización suelen enfocarse casi exclusivamente en los primeros".
Frente a la epidemia regional de enfermedades crónicas y multimorbilidad, Moscoso señaló que el éxito de modelos como la Estrategia de Cuidado Integral para la Persona con Enfermedad Crónica, depende del acompañamiento y las visitas domiciliarias, tareas que realiza el personal técnico. Asimismo, advirtió que el cuello de botella en la expansión de los pabellones quirúrgicos en Chile no es la falta de cirujanos, sino de instrumentistas y técnicos quirúrgicos calificados, un sector que requiere formación continua urgente.
Finalmente, el Dr. Miguel Antonio Sánchez-Cárdenas, Decano de la Facultad de Enfermería de la Universidad El Bosque (Bogotá, Colombia), expuso la brecha existente entre la velocidad de la innovación pedagógica y la lentitud de los marcos normativos.
Sánchez-Cárdenas matizó la idea de que la educación en salud no ha cambiado, afirmando que la evolución en los últimos veinte años es mucha, gracias al aprendizaje basado en simulación, tecnología y microcredenciales. Como ejemplo de vanguardia, mencionó el uso de la ecografía clínica en el punto de atención (point-of-care ultrasound), donde hoy en día una enfermera en piso utiliza un ecógrafo para guiar la colocación de un catéter de forma segura. No obstante, denunció que las leyes escritas de nuestros países imponen barreras de habilitación clásicas que fracturan y ralentizan la adopción de estas competencias.
Asimismo, subrayó una desconexión global: la mayoría de los hospitales y prestadores clínicos afirman que las universidades no forman a los profesionales tal como el servicio de salud los necesita. Esto obliga a las instituciones educativas a codiseñar los planes de estudio junto con los prestadores para equilibrar las habilidades técnicas de última generación con las habilidades humanas (comunicación, empatía y liderazgo).