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Publicado el 22 de junio de 2026

Revisión crítica de prácticas actuales y emergentes

Cáncer de mama en etapa temprana

La oportunidad de personalizar el tratamiento mediante medicina de precisión puede orientar futuras decisiones individualizadas sobre la intensificación o desescalada terapéutica.

Autor/a: Danielle Rodin, Rachel M. Glicksman, Jaroslaw T. Hepel, Kathryn Huber, Youlia Kirova, Pierre Loap, and Eileen Rakovitch

Fuente: Int J Radiation Oncol Biol Phys, Vol. 120, No. 5, pp. 1260−1272, 2024 Early-Stage Breast Cancer: A Critical Review of Current and Emerging Practice

Introducción

El cáncer de mama es el cáncer más común a nivel mundial. La mayoría de las personas diagnosticadas con cáncer de mama en etapa temprana (CMET: estadio T1, T2N0) serán tratadas con cirugía conservadora de mama (CCM) seguida de radioterapia adyuvante (RT) (con o sin terapia sistémica). Este paradigma se basa en datos de ensayos controlados aleatorizados (ECA) y metanálisis previos, que demuestran una reducción del riesgo de recurrencia mamaria ipsilateral (RCI) en comparación con la CCM sola, así como una sobrevida específica para el cáncer de mama y una sobrevida global equivalentes en comparación con el tratamiento con mastectomía. Sin embargo, los avances en su caracterización molecular, con una mejor estratificación del riesgo, han brindado la oportunidad de implementar enfoques más personalizados para el tratamiento del CMET.

El CMET se asocia con una tasa de sobrevida relativa a 5 años del 99%, lo que ha dado lugar a varios esfuerzos para reducir el tratamiento y mejorar la calidad de vida. La transición de la radioterapia convencional por 5 a 7 semanas a un hipofraccionamiento moderado mejoró significativamente la comodidad de su administración. En este artículo, se revisan los datos sobre el hipofraccionamiento para el CMET y se analizan sus implicancias.

La reducción del volumen de tejido irradiado (irradiación parcial de la mama [IPM]) o la omisión total de la radioterapia ha sido el principal objetivo de los esfuerzos para reducir la morbilidad derivada del tratamiento. Dada la mayor comodidad y la menor morbilidad de la RT con IPM, se plantea la pregunta de si la RT sola con omisión de la terapia endocrina (TE) puede ser una estrategia de tratamiento alternativa. En esta revisión, se analizan los datos sobre la selección de pacientes para IPM y la omisión de la RT. También se analizan las nuevas áreas de investigación en el CMET, incluyendo la RT primaria en pacientes inoperables, el manejo de la enfermedad de alto riesgo mediante el refuerzo de la RT y el perfil molecular, y las opciones para la preservación de la mama mediante la reirradiación en caso de recurrencia.

Fraccionamiento de la radioterapia

La búsqueda de esquemas de radioterapia (RT) más eficaces, seguros y convenientes para las pacientes ha impulsado el desarrollo del hipofraccionamiento, que permite administrar dosis mayores por sesión durante períodos más cortos. Históricamente, la irradiación completa de la mama requería entre 5 y 6 semanas de tratamiento, pero múltiples ensayos clínicos demostraron que los esquemas hipofraccionados ofrecen tasas de control local, resultados cosméticos y perfiles de toxicidad comparables a los del fraccionamiento convencional.

Los estudios START, OCOG y DBCG-HYPO confirmaron que la RT hipofraccionada mantiene una eficacia equivalente al tratamiento convencional, con baja incidencia de efectos adversos tardíos y altos niveles de satisfacción de las pacientes. Estos hallazgos fueron respaldados posteriormente por otros ensayos aleatorizados que validaron el uso de dosis totales menores administradas en menos fracciones.

Un cambio importante en la práctica clínica ocurrió con la publicación del ensayo FAST-Forward, que evaluó esquemas ultrahipofraccionados de una semana de duración. Los resultados mostraron tasas muy bajas de recurrencia local y una toxicidad comparable a la observada con los regímenes más prolongados. En particular, el esquema de 26 Gy en 5 fracciones se asoció con reacciones cutáneas tempranas más leves y una incidencia similar de efectos adversos tardíos, lo que llevó a su adopción como estándar nacional en el Reino Unido para muchas pacientes con cáncer de mama en etapa temprana.

Sin embargo, la extrapolación de estos resultados a todas las pacientes requiere cautela, ya que la mayoría de las participantes eran mayores de 50 años, con tumores RE positivos y HER2 negativos. Además, se necesitan datos de seguimiento más prolongados para confirmar plenamente sus resultados a largo plazo.

Actualmente existe un creciente interés en ampliar el uso del ultrahipofraccionamiento a otros escenarios clínicos, incluyendo pacientes sometidas a mastectomía, reconstrucción mamaria, irradiación ganglionar y esquemas con refuerzo integrado simultáneo. Aunque los resultados iniciales son alentadores, aún se requieren estudios adicionales para definir su papel en estos contextos.

Irradiación Parcial de Mama

La irradiación parcial de la mama (IPM) limita la administración de radioterapia al lecho tumoral y a los tejidos adyacentes con mayor probabilidad de albergar enfermedad microscópica residual. Su objetivo es mantener el control local de la enfermedad reduciendo al mismo tiempo la exposición del tejido mamario sano y la toxicidad asociada al tratamiento.

Diversos ensayos aleatorizados han demostrado que, en pacientes cuidadosamente seleccionadas, la IPM ofrece tasas de recurrencia local comparables a las obtenidas con la irradiación completa de la mama (ICM). Estudios como IMPORT-LOW, DBCG y NRG confirmaron la no inferioridad de esta estrategia en mujeres con cáncer de mama temprano y características de bajo riesgo, con una menor incidencia de induración mamaria y mejores resultados cosméticos en algunos grupos.

La reducción del volumen irradiado también permitió desarrollar esquemas más breves de tratamiento, conocidos como irradiación parcial acelerada de la mama (IPAM). Ensayos como RAPID, Florencia y ACCEL mostraron que estos regímenes pueden mantener un excelente control local con una duración significativamente menor del tratamiento. Sin embargo, los resultados cosméticos y la toxicidad dependen tanto de la técnica utilizada como del esquema de fraccionamiento empleado.

La braquiterapia también ha demostrado resultados favorables en pacientes seleccionadas, con tasas de recurrencia local similares a las observadas con la ICM y una baja incidencia de toxicidad grave. Por el contrario, los estudios que evaluaron radioterapia intraoperatoria con electrones o fotones mostraron mayores tasas de recurrencia local, por lo que actualmente esta estrategia no se recomienda fuera del contexto de ensayos clínicos.

En conjunto, la evidencia disponible respalda a la IPM como una alternativa segura y eficaz a la irradiación completa de la mama en pacientes adecuadamente seleccionadas, con el potencial adicional de reducir la toxicidad, mejorar los resultados estéticos y disminuir la carga del tratamiento.

Selección de pacientes para IPM

La selección adecuada de pacientes es fundamental para garantizar la seguridad y eficacia de la irradiación parcial de la mama (IPM). Existe un amplio consenso en que las mejores candidatas son mujeres con cáncer de mama temprano de bajo riesgo, generalmente mayores de 50 años, con tumores unifocales pequeños, receptores hormonales positivos, HER2 negativo, bajo grado histológico, ausencia de invasión linfovascular y márgenes quirúrgicos negativos.

Por el contrario, la IPM suele considerarse inapropiada en pacientes jóvenes, con tumores multifocales, lesiones de gran tamaño, márgenes positivos o compromiso ganglionar significativo. Algunas guías también desaconsejan su uso en presencia de mutaciones BRCA1/2, invasión linfovascular extensa o tumores HER2 positivos sin tratamiento dirigido.

Existen situaciones intermedias en las que la indicación debe individualizarse. Un ejemplo es el carcinoma lobulillar invasivo, cuyo patrón de crecimiento puede dificultar la estimación de la extensión tumoral y aumentar el riesgo de enfermedad multifocal. Por este motivo, las recomendaciones sobre el uso de IPM en este subtipo siguen siendo motivo de debate.

En la actualidad, la selección de pacientes continúa basándose principalmente en características clínico-patológicas, aunque el desarrollo de herramientas moleculares podría permitir una estratificación del riesgo más precisa en el futuro.

Efectos tardíos asociados con la IPM

La toxicidad tardía y los resultados cosméticos constituyen aspectos clave en la evaluación de la irradiación parcial de la mama (IPM). La evidencia disponible indica que, en pacientes adecuadamente seleccionadas, la IPM puede ofrecer resultados estéticos iguales o superiores a los obtenidos con la irradiación completa de la mama (ICM), además de una menor exposición del tejido sano a la radiación.

Los ensayos IMPORT-LOW y DBCG-IPAM demostraron que la IPM se asocia con menor induración mamaria y menores cambios en la apariencia de la mama en comparación con la ICM. De manera similar, los estudios realizados con radioterapia de intensidad modulada y diversos esquemas de irradiación parcial acelerada mostraron una reducción de la toxicidad aguda y tardía, junto con una alta satisfacción estética.

Los resultados, sin embargo, dependen de la técnica empleada y del esquema de fraccionamiento utilizado. Algunos protocolos acelerados se asociaron con una mayor incidencia de efectos tardíos y peores resultados cosméticos, lo que destaca la importancia de una adecuada selección de pacientes y planificación del tratamiento.

La braquiterapia también ha mostrado perfiles de seguridad favorables, con bajas tasas de toxicidad grave y buenos resultados cosméticos a largo plazo. Además, estudios recientes sugieren que esquemas aún más cortos podrían mantener estos beneficios, aunque se requieren mayores períodos de seguimiento para confirmar su eficacia y seguridad.

En conjunto, la evidencia respalda que la IPM puede lograr un excelente control local con menor toxicidad y buenos resultados estéticos, aunque la dosis óptima y la técnica ideal continúan siendo objeto de investigación.

RT de refuerzo para enfermedad de alto riesgo

La administración de una dosis adicional de radioterapia sobre el lecho tumoral (refuerzo) después de la irradiación completa de la mama ha demostrado reducir aún más el riesgo de recurrencia local, especialmente en pacientes con características de mayor riesgo. Aunque este beneficio no se ha traducido en mejoras de la sobrevida global, múltiples estudios han confirmado una reducción significativa de las recurrencias ipsilaterales a largo plazo.

El impacto del refuerzo es particularmente relevante en pacientes jóvenes, quienes presentan un mayor riesgo basal de recurrencia local. En cambio, el beneficio absoluto disminuye con la edad y con perfiles tumorales de menor riesgo. Otros factores, como el grado tumoral elevado, también pueden influir en la magnitud del beneficio obtenido.

Con el objetivo de reducir la duración total del tratamiento, diversos ensayos evaluaron el uso del refuerzo integrado simultáneo (RIS), que permite administrar la dosis adicional durante el mismo curso de radioterapia. Los resultados demostraron que esta estrategia ofrece tasas de control local comparables a las obtenidas con el refuerzo secuencial tradicional, sin incrementos significativos en la toxicidad ni deterioro de los resultados estéticos cuando se utilizan dosis adecuadas.

No obstante, dosis más altas de RIS pueden aumentar el riesgo de induración mamaria y otros efectos tardíos sin aportar beneficios adicionales en el control de la enfermedad. Asimismo, algunos estudios sugieren que dosis elevadas de refuerzo pueden asociarse con peores resultados cosméticos, especialmente en pacientes jóvenes o cuando se irradian grandes volúmenes tisulares.

En conjunto, la evidencia respalda el uso de radioterapia de refuerzo en pacientes con mayor riesgo de recurrencia local, mientras que el RIS representa una alternativa eficaz para optimizar la duración y la eficiencia del tratamiento sin comprometer los resultados oncológicos.

Omisión de radioterapia

Diversos ensayos clínicos han evaluado la posibilidad de omitir la radioterapia (RT) en mujeres mayores con cáncer de mama temprano, receptores hormonales positivos y características de bajo riesgo. En general, estos estudios demostraron que la omisión de la RT se asocia con un aumento del riesgo de recurrencia local, aunque sin diferencias significativas en la sobrevida global, las metástasis a distancia o la mortalidad específica por cáncer de mama.

Los ensayos CALGB 9343 y PRIME-II mostraron que, en mujeres de edad avanzada tratadas con cirugía conservadora y terapia endocrina (TE), la RT reduce de manera consistente las recurrencias locorregionales. Sin embargo, dado que el riesgo absoluto de recurrencia permanece bajo y los resultados de supervivencia son similares, las guías clínicas actuales consideran razonable individualizar la indicación de RT en este grupo de pacientes.

Estos hallazgos han impulsado estrategias de desescalada terapéutica, orientadas a identificar a las pacientes con menor riesgo de recurrencia que podrían evitar tratamientos adicionales sin comprometer los resultados oncológicos. No obstante, la evidencia disponible muestra que la adición de RT continúa proporcionando una reducción significativa del riesgo de recurrencia local incluso en los grupos considerados de bajo riesgo.

La incorporación de herramientas genómicas y biomarcadores moleculares ha ampliado las posibilidades de una selección más precisa. Estudios recientes sugieren que determinados perfiles biológicos podrían identificar pacientes con un riesgo extremadamente bajo de recurrencia, candidatas potenciales a la omisión segura de la RT. Sin embargo, estos enfoques aún requieren validación adicional antes de incorporarse de forma generalizada a la práctica clínica.

En consecuencia, la decisión de omitir la RT debe basarse en una evaluación individualizada del riesgo, considerando tanto las características tumorales como las preferencias de la paciente. La discusión informada de los beneficios y riesgos de cada estrategia continúa siendo un componente central de la toma de decisiones compartida.

Perfil molecular para guiar la RT de mama

El desarrollo de herramientas genómicas y biomarcadores moleculares ha transformado la estratificación del riesgo en el cáncer de mama temprano, permitiendo estimar con mayor precisión la probabilidad de recurrencia más allá de los factores clínico-patológicos tradicionales. Este enfoque ha impulsado el interés por identificar pacientes que podrían beneficiarse de estrategias de desescalada terapéutica, incluyendo la omisión de la radioterapia.

Estudios recientes, como LUMINA, PRECISION e IDEA, mostraron tasas muy bajas de recurrencia local en pacientes cuidadosamente seleccionadas mediante criterios biológicos favorables y tratadas con cirugía conservadora, con o sin terapia endocrina. Estos resultados sugieren que algunos subgrupos podrían presentar un riesgo suficientemente bajo como para reconsiderar la necesidad de tratamientos adyuvantes adicionales.

Actualmente, diversos estudios prospectivos continúan evaluando el papel de los perfiles moleculares para identificar pacientes con riesgo muy bajo de recurrencia y optimizar la selección de candidatas a la omisión de radioterapia. Sin embargo, la evidencia disponible aún no permite reemplazar de forma generalizada las recomendaciones actuales basadas en ensayos clínicos aleatorizados.

Es importante destacar que gran parte de los estudios de desescalada fueron realizados antes de la incorporación rutinaria de técnicas modernas de radioterapia, como el ultrahipofraccionamiento, la irradiación parcial acelerada de la mama y la planificación guiada por imágenes, que han mejorado la tolerancia y reducido la carga del tratamiento.

En este contexto, los perfiles moleculares representan una herramienta prometedora para avanzar hacia una medicina de precisión, capaz de individualizar las decisiones terapéuticas y equilibrar de manera más adecuada los beneficios del tratamiento con sus potenciales efectos adversos.

Etapa posterior a la quimioterapia neoadyuvante

Las pacientes con cáncer de mama temprano HER2 positivo suelen recibir tratamiento neoadyuvante debido a su mayor riesgo de recurrencia sistémica. La obtención de una respuesta patológica completa (RPC) se asocia con un excelente pronóstico y un bajo riesgo de recurrencia locorregional, lo que ha impulsado el interés por evaluar estrategias de desescalada terapéutica, incluida la eventual omisión de radioterapia en grupos cuidadosamente seleccionados. Sin embargo, la evidencia disponible aún es insuficiente para modificar las recomendaciones actuales y esta estrategia continúa en investigación.

Radioterapia primaria

La radioterapia primaria constituye una alternativa terapéutica para pacientes con cáncer de mama que no pueden someterse a cirugía debido a enfermedad irresecable o comorbilidades significativas. Los estudios disponibles sugieren que técnicas modernas como la radioterapia corporal estereotáctica (RTCE) y los esquemas hipofraccionados pueden proporcionar un adecuado control local, alivio sintomático y una duración reducida del tratamiento. Aunque la evidencia proviene principalmente de series retrospectivas y cohortes pequeñas, estos resultados respaldan el papel de la radioterapia como una opción válida en pacientes no aptas para cirugía, destacando la importancia de su consideración dentro de un abordaje multidisciplinario.

Reirradiación

Tradicionalmente, la mastectomía ha sido el tratamiento de elección para las pacientes que desarrollan una recurrencia mamaria ipsilateral después de una cirugía conservadora seguida de radioterapia. Sin embargo, los avances en el diagnóstico precoz y en las técnicas de irradiación parcial han impulsado el interés por estrategias de preservación mamaria, permitiendo considerar una segunda cirugía conservadora asociada a reirradiación en pacientes cuidadosamente seleccionadas.

La evidencia disponible sugiere que este enfoque puede ofrecer un adecuado control local y resultados oncológicos comparables a los obtenidos con tratamientos más radicales, manteniendo una toxicidad aceptable. Tanto la braquiterapia como las técnicas modernas de radioterapia externa han demostrado ser opciones factibles para la reirradiación parcial de la mama, consolidando esta estrategia como una alternativa válida para determinadas pacientes con recurrencia localizada.

Conclusión

El manejo del cáncer de mama en etapa temprana atraviesa una etapa de profunda transformación, impulsada por una mejor comprensión de la biología tumoral y por el desarrollo de estrategias terapéuticas más personalizadas. La incorporación del ultrahipofraccionamiento, la irradiación parcial de la mama y los perfiles moleculares ha ampliado las posibilidades de adaptar el tratamiento al riesgo individual de cada paciente, con el objetivo de mantener la eficacia oncológica y reducir la toxicidad.

En paralelo, el creciente interés por la desescalada terapéutica ha favorecido la identificación de subgrupos en los que podría ser posible reducir la intensidad del tratamiento sin comprometer los resultados clínicos. Al mismo tiempo, avances como la reirradiación parcial ofrecen nuevas oportunidades de preservación mamaria en situaciones que históricamente requerían tratamientos más agresivos.

En este contexto, la heterogeneidad biológica del cáncer de mama exige un enfoque cada vez más individualizado. La integración de factores clínicos, patológicos y moleculares permitirá optimizar la selección de tratamientos y avanzar hacia una medicina de precisión orientada a maximizar el beneficio clínico y la calidad de vida de las pacientes.