A pocas semanas del cierre del segundo encuentro de la International Alliance on Brain Health (IABH), celebrado en Buenos Aires los días 24 y 25 de abril, en conjunto con The Lancet Commission on Brain Health, la comunidad científica internacional reunida en Fundación INECO comienza a trazar las primeras conclusiones para abordar los desafíos de la salud cerebral.
El evento convocó a una extraordinaria comunidad internacional de neurólogos, psiquiatras, neurocientíficos, expertos en rehabilitación, líderes de salud pública y responsables de políticas públicas provenientes de los cinco continentes.
El encuentro de Buenos Aires coincidió con el 20º aniversario de Fundación INECO y tuvo lugar luego de importantes iniciativas legislativas en la Argentina orientadas a desarrollar uno de los primeros marcos nacionales integrales de América Latina para la salud cerebral.
El interés generado por el evento fue notable: 1.500 participantes, entre asistentes presenciales y virtuales, provenientes de 24 países de los cinco continentes. Cuarenta y cinco oradores de reconocimiento internacional contribuyeron al programa científico. . Líderes y representantes de algunas de las más prestigiosas entidades, como la Organización Mundial de la Salud, la World Federation of Neurology, la World Psychiatric Association, la American Academy of Neurology, la American Heart Association y la Alzheimer’s Association— dejaron sobre la mesa un diagnóstico contundente y un modelo de política pública que hoy capta la atención del mundo: la salud cerebral no es solo un tema neurológico o psiquiátrico, ni únicamente clínico o vinculado a políticas públicas; requiere un enfoque integrado que amerita ocupar un lugar central en la agenda global. Los expertos compartieron una convicción común: proteger el cerebro necesita nuevas formas de coordinación capaces de tender puentes entre los límites convencionales de la neurología, la psiquiatría, la rehabilitación y la salud pública.
Desde Argentina, sede del evento, se destacó la media sanción del proyecto vinculado a la promoción de la salud cerebral y a la creación del Programa Nacional de Lucha contra la Enfermedad de Alzheimer y otras Demencias, que ahora deberá ser tratado por el Senado. De aprobarse, el país podría avanzar hacia uno de los primeros marcos legales nacionales orientados a prevenir enfermedades neurológicas y mentales.
“Un plan es un deseo; una ley es una obligación”, enfatizó el Dr. Facundo Manes, fundador de INECO. “Un trastorno cerebral le cuesta a la Argentina el 1,4 % del PBI cada año. Una inversión en salud cerebral puede agregar ese mismo 1,4 % de crecimiento anual. Ya no es solo un tema de neurociencia: es un tema de economía, productividad, cohesión social y democracia”, afirmó.

Desafíos en salud cerebral a nivel mundial y regional |
En un contexto en el que los trastornos del cerebro ya representan la mayor carga de enfermedad a nivel mundial, la salud cerebral emerge como un concepto en construcción que busca ir más allá del abordaje clínico para instalarse como prioridad estratégica.
Las enfermedades cerebrales —neurológicas y mentales combinadas— representan cerca del 24% de la carga global de enfermedad. Sin embargo, los gobiernos solo destinan en promedio el 2% de sus presupuestos de salud a salud mental.
“Uno de cada dos estadounidenses vive con un trastorno neurológico, precisamente el 54 %. Y aun así estamos en un punto sin retorno: necesitamos una nueva visión de la neurología desde un enfoque preventivo o nos vamos a ahogar en la carga de estaa enfermedades”, advirtió la Dra. Natalia Rost, presidenta de la American Academy of Neurology y profesora de Harvard Medical School.
La situación en Europa es igualmente preocupante. Paul Boon, de la European Academy of Neurology, señaló que en el Viejo Continente —con 900 millones de habitantes— “la carga de trastornos neurológicos es del 43 %, y ese número sigue aumentando”.
Por su parte, la Dra. Danuta Wasserman, presidenta de la World Psychiatric Association y profesora del Karolinska Institutet, presentó datos que exponen la magnitud del problema. Entre 1990 y 2023, los trastornos mentales pasaron de afectar a 85 a 171 millones de personas, y los neurológicos, de 60 a 117 millones. En conjunto, las condiciones cerebrales representan 546 millones de personas con discapacidad —más que el cáncer— y 1,7 billones de dólares en gasto directo anual. El Parkinson creció un 44 %, el Alzheimer un 185 % y los trastornos de ansiedad un 160 %. “Vivimos más, pero no siempre mejor”, resumió.
¿Pero cuál es el panorama en nuestra región? “La demencia es la quinta causa de discapacidad en Latinoamérica y el Caribe. Solo cinco de los 32 países de las Américas tienen planes nacionales de demencia: el 15 %, frente al 75 % a nivel mundial. No es un fracaso del conocimiento científico; es una falla de prioridad política”, señaló Matías Irarrázaval, asesor regional en Salud Mental de OPS/PAHO.
Sin embargo, la oportunidad de prevención es concreta. En América Latina, el 55,8 % de los casos de demencia se atribuye a nueve factores de riesgo modificables: hipertensión, diabetes, obesidad, inactividad física, depresión, aislamiento social, pérdida auditiva no tratada, bajo nivel educativo y tabaquismo.
Brain health: un paradigma en construcción |
La salud cerebral refiere al funcionamiento del cerebro en los planos cognitivo, sensorial, social, emocional, conductual y motor a lo largo de la vida.
Steven Lewis, presidente de la World Federation of Neurology, contextualizó el cambio de paradigma: “La expresión ‘salud cerebral’ no existía en la literatura hasta 1990. Hoy es un tema central de la agenda global y el desafío es que se traduzca en políticas públicas con la misma velocidad. No hay una única institución dueña de este proyecto; todos trabajamos sobre la base de la evidencia”.
Claudio Bassetti, de la Lancet Commission on Brain Health y la Swiss Brain Health Foundation, explicó que “el plan suizo de salud cerebral tiene cinco prioridades: concientización, prevención y promoción, investigación, empoderamiento de cuidadores y equilibrio en el uso de tecnologías. En Suiza, solo el 2 % del presupuesto se dedica a prevención. Ahí tenemos un problema”.
En términos preventivos, Joanne Pike, presidenta de la Alzheimer's Association, presentó resultados del estudio US-POINTER: la intervención combinada en estilo de vida —ejercicio, dieta, control cardiovascular, estimulación cognitiva e interacción social— genera una diferencia equivalente a uno o dos años de edad cognitiva. “Para muchas personas, eso significa mantenerse conectadas, alertas y ser una menor carga para su familia”, explicó.

Acuerdos globales para impulsar el cambio |
Los expertos participantes coincidieron en una serie de intervenciones respaldadas por evidencia científica sólida para mantener la salud cerebral.
1. Dormir bien salva neuronas
Dormir entre siete y nueve horas con horarios regulares no es un lujo, sino una necesidad biológica. La Dra. Caroline Lustenberger, directora del Sleep Lab de ETH Zurich, presentó evidencia según la cual, mediante inteligencia artificial aplicada a datos de una sola noche de sueño, ya es posible predecir más de 130 condiciones de salud, entre ellas demencia, ACV y riesgo de mortalidad.
2. Mover el cuerpo protege el cerebro
El ejercicio físico reduce el riesgo de demencia, depresión y ACV. No hace falta correr maratones: caminar entre 20 y 30 minutos diarios produce efectos mensurables. “El ejercicio físico es el mejor ansiolítico y antidepresivo natural”, resumió Manes. “Lo que es bueno para el corazón también lo es para el cerebro”.
3. Controlar la presión arterial es urgente
El Dr. Mitchell Elkind, de la American Heart Association, fue categórico: “La hipertensión causa accidentes cerebrovasculares y demencia. Eso lo podemos revertir”. Uno de los datos más impactantes es que el Alzheimer comienza entre 20 y 30 años antes de la aparición de los primeros síntomas visibles.
4. Los vínculos sociales no son opcionales
El aislamiento social tiene efectos biológicos medibles sobre el envejecimiento cerebral. Joanne Pike afirmó que la exposición acumulada a factores sociales adversos puede acelerar el envejecimiento cerebral entre tres y nueve veces. “El riesgo social no es una metáfora: tiene una firma biológica medible”.
5. Mantener el cerebro activo: aprender siempre
El cerebro conserva su plasticidad durante toda la vida. Las actividades mentales más beneficiosas son aquellas que requieren esfuerzo, son novedosas y resultan placenteras: aprender un idioma, tocar un instrumento o realizar un curso sobre un tema desconocido.
6. Manejo del estrés: una prioridad
Maria Roca, de INECO, presentó datos de estudios realizados en grandes empresas: el 50 % de los empleados sufre burnout. “Con voluntad no se cambia una conducta. Necesitamos la ciencia conductual. Si cambiamos la arquitectura del entorno en el que se toman decisiones, cambiamos las decisiones”, explicó.
7. Alimentación saludable
La dieta mediterránea protege el cerebro: frutas, verduras, legumbres, pescado, aceite de oliva y frutos secos forman parte de sus pilares. Tan importante como incorporar estos alimentos es limitar el consumo de azúcar, sal, colesterol, ultraprocesados y grasas saturadas.
8. La regla de oro: elegir una sola cosa
Diego Aguilar, director regional para las Américas de Alzheimer's Disease International, fue directo: “No le digas a la gente ‘estas son todas las cosas que tiene que hacer’. Eso es sobrecogedor y contraproducente. Decile que elija una y trabaje sobre ella. Si tiene éxito, pasamos a la siguiente. Psicológicamente, así es como se cambia un comportamiento”.
Entre los factores de riesgo médicos adicionales mencionados por los especialistas figuran no fumar —o dejar de hacerlo—, limitar el consumo de alcohol (máximo dos tragos por día), controlar la glucemia y el colesterol, tratar la pérdida auditiva con audífonos y proteger la cabeza de lesiones.