Noticias médicas

Publicado el 21 de febrero de 2007

Muchos pacientes no informan al médico

Aumenta el consumo de varios remedios a la vez sin aval médico

Lo advirtieron la Confederación Médica Argentina y la Confederación Farmacéutica Argentina. Dicen que la interacción entre los medicamentos puede inhibir sus efectos benéficos y a la vez producir daños.

Valeria Román

Los medicamentos están para curar, tratar o aliviar los problemas de la salud. Pero su uso está descontrolándose. La Confederación Farmacéutica Argentina y la Confederación Médica advirtieron que los argentinos consumen a la vez varios productos farmacéuticos sin contar con indicación de profesionales y desconocen los riesgos.

"Se le perdió el respeto a los medicamentos", dijo a Clarín Carlos Alberto Fernández, presidente de la organización de los farmacéuticos. "Por la influencia de la publicidad, se consumen sin pensar que las interacciones entre fármacos pueden causar reacciones adversas que derivan en internaciones y hasta en la muerte", señaló.

El consumo simultáneo de medicamentos puede estar recomendado por los mismos médicos. Por ejemplo, la mayoría de los mayores de 65 años toman más de 3 medicamentos a la vez, según el farmacéutico Mario Castelli. El problema es que la gente consume otros productos y no lo informa al médico durante la consulta. Así, hay un 50% de probabilidades de que se anule la eficacia de los medicamentos y que se desaten efectos negativos.

"El médico no pregunta por falta de tiempo o el paciente no le cuenta porque minimiza los efectos de los medicamentos, y así las interacciones se vuelven peligrosas", agregó. Jorge Coronel, de la Confederación Médica de la República Argentina, mencionó: "Un producto tan común como la aspirina combinada con antiinflamatorios puede producir úlcera con sangrado".

Los pacientes a veces se sienten aturdidos en la consulta médica. "En pocos minutos, se los revisa. Se le exige explicar los síntomas que sienten y que detallen las enfermedades que han padecido. Y muchas veces se olvidan o no recuerdar bien los medicamentos que ya están tomando", según Fernández.

Consultado por Clarín, José Charreau, de la Asociación de Agentes de Propaganda Médica, se manifestó de acuerdo en que la automedicación crece. "La industria farmacéutica es también responsable de la automedicación y la combinación riesgosa de medicamentos. Como busca solamente ganancias, las empresas presionan para que más productos sean de venta libre. A esto se agrega que muchas publicidades son engañosas. Así, la gente se ve atraída por el uso combinado de fármacos sin indicación médica", opinó Charreau. Informó que las ventas de unidades de medicamentos de venta libre crecieron un poco más del doble entre 2002 y 2006.

Castelli, quien fue también presidente de la entidad farmacéutica, sostuvo: "El gran éxito de la industria farmacéutica fue habernos convencido de que los medicamentos son siempre beneficiosos. No son tan inofensivos".

En la provincia de Buenos Aires, un relevamiento del Colegio de Farmacéuticos descubrió que 4 de cada 100 casos de problemas con medicamentos se deben a las interacciones farmacológicas.

Parar el uso irracional de los medicamentos es una tarea pendiente a nivel colectivo como individual. Desde el Ministerio de Salud de la Nación, se informó que, este año, en colaboración con la Academia Nacional de Medicina, se harán investigaciones sobre el problema y se lanzará una campaña pública de concientización para la población en las instituciones de salud.

Desde las confederaciones que dieron la advertencia, ofrecieron los siguientes consejos:

· Lleve a la consulta médica un listado con los fármacos que ya está consumiendo, incluyendo los que son a base de plantas medicinales y los de venta libre.

· Respete los horarios y la forma de ingerir los fármacos, según la indicación médica. Por ejemplo, cuando se indica "con las comidas" es para reducir las molestias gástricas o para favorecer la absorción del fármaco.

· Aun si padece una patología menor, hable con el farmacéutico. La consulta es sin cargo.


Peor el remedio...
Eduardo San Pedro
esanpedro@clarin.com

A la automedicación sí que le cabe el viejo dicho de que puede ser peor el remedio que la enfermedad. Sin embargo, el hábito de la automedicación se sigue iniciando en la infancia (los padres suelen guiarse por consejos o sugerencias de familiares y dan a sus hijos medicamentos probados por otros), y continúa en la edad madura. A esto contribuye un hecho decisivo: la gran cantidad de medicamentos considerados inofensivos que se obtienen en cualquier farmacia sin receta pero que —en dosis incorrectas— pueden resultar, en ciertos casos, hasta fatales.

Una conducta muy común

En la actualidad, tres de cada 4 argentinos toma remedios sin consultar al médico, según reveló en diciembre un estudio del Instituto Argentino de Atención Farmacéutica y la Universidad Maimónides.

También detectó que el 90% de los mayores de 18 años probaron analgésicos alguna vez sin control médico. Y que un tercio de la población lo hace una vez al mes.

Los productos que más eligen los que se automedican son el ibuprofeno, la aspirina, el paracetamol, el diclofenac y los antibióticos, como la amoxicilina. El 10 % de las internaciones en los hospitales se deben a problemas con medicamentos. Por cada peso que se gasta en salud, se gasta otro peso por el mal uso de los medicamentos (por excesos, por mala calidad o por automedicación).


Consumir sin conocimiento

Zulma Ortiz

En 2004, impulsada por la Organización Mundial de la Salud, se formó una alianza mundial para la seguridad en la atención de los pacientes. Se tuvo en cuenta que los errores en el sistema de salud ocurren con mucha frecuencia. Se estimó que entre el 2,6% y el 16% de los eventos adversos se deben a fallas en los procesos de atención, incluyendo errores en la medicación, cirugías en el lado equivocado o muertes.

Dentro de los errores por medicación, se encuentran los relacionados con la automedicación. Los pacientes consumen medicamentos sin conocimiento de los riesgos y de los posibles efectos adversos. Además, en la Argentina, hay una falta de sistemas automatizados que faciliten el acceso al conocimientos sobre la interacción de los medicamentos.

A esto se suma que los médicos no tienen un tiempo fijo para atender al paciente y poco indagan en saber qué medicamentos ya está tomando.

Es interesante que las confederaciones médicas y farmacéuticas de la Argentina estén dando un alerta a la población. Porque los pacientes no son los únicos culpables de la automedicación. Se necesita una visión sistémica, en la que cada actor asuma su responsabilidad.


Muchas mujeres se medican sin saber que esperan un bebé

Una encuesta oficial indica que una mayoría tomaba antibióticos y psicofármacos.

Pilar Ferreyra

La mayoría de las mujeres consumen al menos un medicamento ignorando que están embarazadas.

El Centro Nacional de Genética Médica, una institución del ministerio de Salud de la Nación especializado en investigación congénita y en difusión de estos temas, recibió 830 consultas: el 74% de mujeres en gestación habían estado tomando medicamentos1 sin saber que estaban esperando un bebé; el 16% consultó durante el embarazo antes de consumir el remedio y apenas un 10% consultó antes de la concepción.

Pero los datos que alumbran el registro de aquellas gestantes que sí habían tomado fármacos indica que el 16% estaba tomando antibióticos y otro 16% psicofármacos. Así como un 12% estaba consumiendo antiinflamatorios, un 7,3% hormonas sexuales y un 5,9% corticoides.

Aunque, al parecer, resulte paradójico, los especialistas desaconsejan abandonar un medicamento por propia decisión aún si la mujer acaba de enterarse de que está embarazada. Es que si se trata de una enfermedad permanente o crónica, los efectos contraproducentes podrían ser más severos.

Lo que aconsejan es pedir una consulta con el médico para que analice ese caso individual. La indicación de la toma de un medicamento depende por completo de la historia clínica del paciente. "Una paciente con epilepsia podría tener convulsiones —lo que sería mucho peor— si abandonara su medicamento por decisión propia. Siempre hay que solicitar un diagnóstico a un profesional", indicó el doctor Pablo Barbero, responsable de la línea salud del CNGM.

Tanto autoridades del ANMAT como los doctores Gustavo Izbizky y Lucas Otaño del Servicio de Obstetricia del Hospital Italiano y de la CNGM admiten que la mayoría de los medicamentos del mercado no están probados respecto de su toxicidad reproductiva. Esto es: no se sabe qué pasa con la gran mayoría de las sustancias. "Se requieren fármacos seguros para el embarazo y los obstáculos para una buena vigilancia posventa son la resistencia de las autoridades a solventar tales actividades y el desinterés de la industria, más que por aspectos éticos, por motivos económicos", opinaron Izbizky y Otaño en un artículo publicado en octubre de 2006 en el sitio de la Sociedad Argentina de Pediatría.