Introducción y métodos |
El cáncer colorrectal continúa siendo una de las principales causas de morbimortalidad global, con una carga que supera los 1,9 millones de casos anuales. A pesar de las mejoras en cirugía, quimioterapia y radioterapia, la recurrencia afecta hasta al 40 % de los pacientes.
En este escenario, la investigación de fármacos accesibles y reposicionados cobra especial relevancia. La aspirina, ampliamente utilizada por sus propiedades analgésicas y cardiovasculares, ha mostrado efectos prometedores en la prevención de neoplasias, en particular en individuos con predisposición hereditaria. Sin embargo, hasta ahora la evidencia era limitada y procedía mayormente de estudios observacionales.
El ensayo ALASCCA (Adjuvant Low-Dose Aspirin in Colorectal Cancer) se diseñó para evaluar si la administración de aspirina a dosis baja podía reducir la recurrencia en pacientes con cáncer colorrectal resecado y alteraciones en la vía PI3K. El estudio, de carácter multinacional y doble ciego, incluyó a pacientes de Suecia, Noruega, Dinamarca y Finlandia, con edades entre 18 y 80 años, todos con tumores operados en estadio I a III. Los individuos fueron asignados aleatoriamente a recibir aspirina 160 mg diarios o placebo durante tres años, además de los tratamientos estándar recomendados por cada país.
El criterio principal fue la recurrencia de la enfermedad en pacientes con mutaciones hotspot de PIK3CA. También se exploraron objetivos secundarios como la recurrencia en otras alteraciones de la vía, la supervivencia libre de enfermedad y la seguridad del tratamiento. Este enfoque buscó no solo confirmar la eficacia, sino también perfilar a los pacientes que más podrían beneficiarse.
Resultados principales |
De los 2980 pacientes con análisis genómicos completos, 1103 (37 %) presentaron mutaciones en la vía PI3K. Entre ellos, 626 fueron aleatorizados de forma equilibrada a los dos grupos de tratamiento. La población tuvo una mediana de edad de 66 años y más de la mitad eran mujeres, lo que asegura representatividad. El seguimiento incluyó controles clínicos regulares e imágenes radiológicas, lo que permitió detectar recurrencias con precisión.
En el subgrupo con mutaciones hotspot de PIK3CA, la recurrencia a tres años fue de 7,7 % con aspirina frente a 14,1 % con placebo, lo que representa una reducción significativa del riesgo (HR 0,49; IC 95 % 0,24–0,98; p=0,04). En quienes presentaban otras alteraciones moleculares de la vía PI3K, los resultados fueron similares: 7,7 % contra 16,8 % respectivamente (HR 0,42; IC 95 % 0,21–0,83).
La supervivencia libre de enfermedad a tres años también mostró ventaja con la intervención. En el grupo de mutaciones hotspot alcanzó 88,5 % frente a 81,4 % con placebo, y en las otras variantes 89,1 % frente a 78,7 %. Estos hallazgos confirman que el beneficio de la aspirina no se restringe a una única mutación puntual, sino que se extiende a un espectro más amplio de alteraciones en la vía PI3K.
El análisis por subgrupos reveló además que el efecto protector fue particularmente marcado en mujeres y en pacientes con cáncer rectal en estadio avanzado, donde el número necesario a tratar (NNT) fue tan bajo como 6. Este dato tiene gran relevancia clínica, ya que identifica situaciones en las que la aspirina puede ofrecer un beneficio sustancial.
Seguridad y discusión |
El perfil de seguridad fue coherente con el conocido para la aspirina en dosis bajas. No obstante, los eventos adversos graves fueron algo más frecuentes en el grupo tratado (16,8 % vs. 11,6 %). Entre ellos, destacaron complicaciones posoperatorias, trombosis venosa profunda e infecciones. Se registraron cuatro muertes posiblemente vinculadas al fármaco, incluyendo hemorragias gastrointestinales y subaracnoideas, además de una reacción alérgica severa. A pesar de esto, la mayoría de los efectos fueron manejables y no impidieron la continuación del tratamiento en la mayoría de los casos.
El ensayo confirma que los beneficios de la aspirina están estrechamente ligados al perfil genómico del tumor. La interacción entre la inhibición de la ciclooxigenasa-2 (COX-2) y la vía PI3K proporciona un sustento biológico sólido para explicar los resultados. Asimismo, se postula que la aspirina podría limitar la diseminación metastásica mediante la inhibición de la activación plaquetaria, lo que potenciaría la respuesta inmunitaria contra células tumorales circulantes.
De este modo, la aspirina se convierte en un ejemplo de cómo un fármaco económico y ampliamente disponible puede integrarse a la oncología de precisión, generando un impacto relevante en la práctica clínica incluso en sistemas de salud con recursos limitados.
El estudio ALASCCA también se suma a la evidencia acumulada de ensayos previos, como el ASCOLT y el SAKK 41/13, aunque con la diferencia clave de haber incorporado biomarcadores moleculares como criterio de inclusión. Esto refuerza la idea de que la eficacia de la aspirina depende de subgrupos definidos, en lugar de aplicarse indiscriminadamente a todos los pacientes con cáncer colorrectal.
Conclusiones |
Este ensayo aporta pruebas sólidas de que la aspirina en dosis baja puede considerarse una terapia adyuvante dirigida en aproximadamente el 40 % de los pacientes con cáncer colorrectal resecado que presentan alteraciones en la vía PI3K. El beneficio fue especialmente evidente en cáncer rectal estadio III, con un NNT de 6, lo que respalda un uso clínico selectivo.
Más allá de los resultados clínicos inmediatos, el estudio resalta la importancia de integrar biomarcadores en la toma de decisiones terapéuticas. La identificación precisa de mutaciones en PIK3CA, PIK3R1 y PTEN permite optimizar la administración de un tratamiento tan sencillo como la aspirina, maximizando su eficacia y minimizando riesgos.
En síntesis, la aspirina representa una intervención de bajo costo y alto impacto, con potencial para modificar la práctica oncológica en contextos diversos. Su perfil de seguridad, sumado a los resultados de eficacia, la posicionan como una opción prometedora dentro de la oncología de precisión, siempre que se seleccione cuidadosamente a los pacientes.
El camino hacia el futuro deberá incluir estudios adicionales para determinar la duración óptima del tratamiento, la dosis más adecuada y la interacción con otros regímenes adyuvantes. Sin embargo, ALASCCA marca un hito al demostrar que la combinación de biomarcadores moleculares y fármacos accesibles puede transformar el paradigma terapéutico en cáncer colorrectal.