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/ Publicado el 16 de diciembre de 2025

El equipo SPARC da pistas

¿Cómo la aspirina podría prevenir el cáncer?

Una revisión publicada en "The New England Journal of Medicine" da cuenta del trabajo de este equipo de investigadores, que busca entender el mecanismo del medicamento en materia de reduicir riesgos.

Fuente: UCL / The New England Journal of Medicine International collaboration sheds light on how aspirin prevents cancer

La aspirina es un medicamento común y de bajo costo. Estudios poblacionales de gran tamaño han demostrado que podría impedir que los cánceres crezcan o se diseminen, en particular aquellos que se originan en el tracto gastrointestinal, como el de estómago y de colon. Sin embargo, el modo en que la aspirina reduce el riesgo de desarrollar la enfermedad aún no se comprende por completo, es decir, todavía no sabemos quiénes podrían beneficiarse más del uso de este medicamento como método preventivo.

Ahora, una revisión escrita por la profesora Ruth Langley de University College London (UCL) y el profesor Sir John Burn de la Universidad de Newcastle, describe el trabajo de la recientemente formada colaboración Suppressing Platelet Activation to Reduce Cancer (SPARC), un grupo internacional y multidisciplinario liderado por UCL y financiado por Cancer Research UK. El grupo reúne a expertos en farmacología, genética molecular de vanguardia e investigadores clínicos para centrarse en responder la pregunta: “¿Cómo la aspirina previene el cáncer?”.

Hallazgos recientes del grupo SPARC han mostrado que este medicamento puede reducir los riesgos al suprimir la activación de las plaquetas, un tipo de célula sanguínea. La función principal de las plaquetas es ayudar a la coagulación de la sangre, pero también cumplen otras funciones. Cuando las plaquetas se “activan”, cambian de forma y pueden favorecer el crecimiento de las células cancerosas de varias maneras.

Los investigadores encontraron que la aspirina en dosis bajas (75–100 mg diarios) puede suprimir la activación de las plaquetas, lo que impide el crecimiento de nuevos tumores y reduce la diseminación del cáncer a otras partes del cuerpo (metástasis).

Estudios en ratones han demostrado que, cuando las plaquetas están activadas, aumentan la inflamación y pueden promover el crecimiento de nuevos tumores. Éstas también impiden que el sistema inmunológico elimine las células cancerosas una vez que se han diseminado más allá del tumor original.

El profesor Sir John Burn señaló: “Los recientes resultados a largo plazo del ensayo CAPP-3, que muestran que la aspirina en dosis bajas de 100 mg diarios, es tan eficaz como dosis más altas para prevenir los cánceres hereditarios asociados al síndrome de Lynch, refuerzan nuestra hipótesis de que el efecto de la aspirina sobre las plaquetas es central para comprender cómo previene el cáncer. Los pacientes con este síndrome deberían hablar con sus médicos sobre la posibilidad de tomar aspirina en dosis bajas”.

Tracy Smith, directora de Lynch Syndrome UK, afirmó: “Para las familias que viven con un riesgo hereditario de cáncer, esta investigación ofrece una esperanza real. Comprender cómo la aspirina suprime la activación plaquetaria significa que estamos más cerca de saber quiénes pueden beneficiarse más y cómo usarla de manera segura. Cada paso adelante brinda a los pacientes más confianza, más opciones y más tiempo, y eso es invaluable”.

La profesora Ruth Langley dijo: “Estamos muy entusiasmados con esta nueva colaboración. Además de centrarnos en el mecanismo de acción, estamos reuniendo datos de ensayos clínicos de todo el mundo de pacientes que toman aspirina después de un diagnóstico de cáncer.

“Nuestro ensayo Add-Aspirin está explorando si la aspirina puede reducir el riesgo de que ciertos cánceres reaparezcan. Los resultados preliminares del estudio encontraron que los participantes presentaban niveles elevados de activación plaquetaria durante varios meses después de su tratamiento oncológico. Esta observación motivó la creación de la colaboración SPARC”, señaló Langley.

“Además, resultados recientes del ensayo ALASSCA en Suecia sugieren que se puede identificar a los pacientes con más chances de beneficiarse de la aspirina después de la cirugía en función de las características genéticas de sus cánceres. Un análisis similar de los participantes de Add-Aspirin con cáncer colorrectal está en curso”, remarcó.

“Sin embargo, aún se necesitan más estudios para comprender plenamente la relación entre la activación plaquetaria y la prevención del cáncer. La aspirina sí aumenta el riesgo de sangrado, y las personas no deberían comenzar a tomar aspirina de forma regular sin antes consultarlo con un profesional de la salud”, remarcó la profesora.

Charlotte Avery, una de las representantes de pacientes y del público que participan en el proyecto, dijo: “Investigaciones como esta brindan tranquilidad al mostrar que se están explorando nuevas opciones. Al estudiar este vínculo, el grupo SPARC podría ayudar a un abordaje amplio y accesible para la prevención del cáncer”.