Puntos de vista

Publicado el 5 de febrero de 2002

Sudamérica: zona de riesgo

Nuevos brotes de Fiebre amarilla

Tras su resurgimiento en diferentes áreas de Sudamérica, la Fiebre Amarilla amenaza con reintroducirse en las grandes ciudades.

Autor/a: Dr. Alejandro Lepetic

Numerosos factores han sido asociados con la aparición de nuevas enfermedades infecciosas a las que se denomina "infecciones emergentes" y con el resurgimiento de otras ya conocidas,  ("reemergentes"). La fiebre amarilla es un claro ejemplo entre las últimas. 

Los viajes han sido identificados como un factor crucial en la propagación, diseminación, importación y exportación de diferentes enfermedades infecciosas. Por su importancia para la salud pública, la fiebre amarilla es la única enfermedad para la cual ciertos países exigen un certificado de vacunación oficial para permitir el ingreso de personas que provengan de áreas o países infectados o que hayan realizado escalas en dichos países durante su itinerario de viaje.

Para determinar si es necesario administrar la vacuna contra la fiebre amarilla,  se debe conocer la legislación vigente en cada país y la situación epidemiológica reportada en el Blue sheet, boletín quincenal Publicado por el CDC (Centro de Control de Enfermedades y Prevención de los EEUU). De esta manera se contemplan, no sólo los aspectos epidemiológicos concernientes a la transmisión endémica o epidémica de la infección,  sino también los requerimientos legales.

La fiebre amarilla es una enfermedad viral transmitida por mosquitos. En su ciclo selvático, el virus infecta a diferentes especies de monos a través de la picadura de mosquitos infectados del género Haemagogus que actúan como vector. En general, el hombre adquiere la infección cuando al visitar áreas rurales o selváticas se expone a los mismos. Luego de un breve periodo de incubación, se inician los síntomas de la enfermedad: fiebre alta, dolores musculares y cefalea acompañados de intensa postración. Tras una etapa de aparente mejoría, algunos pacientes desarrollan fallo de la función hepática y renal, hemorragias y estado de shock que suele conducir a la muerte.

En Sudamérica, los casos de fiebre amarilla se han incrementado y se han extendido las áreas donde se ha detectado transmisión humana. La zona endémica corresponde a las cuencas de los ríos Orinoco y Amazonas. Recientemente se han detectado brotes epidémicos en Brasil, en el límite de Brasil  con Paraguay, Venezuela y Bolivia. En nuestro país el último caso fue reportado en 1967, en la provincia de Misiones, en zona rural. En marzo del corriente año se reportó una epizootia en monos Aluatta caraya, y se identificaron mosquitos Haemagogus spp infectados en el estado de Río Grande do Sul (en el sur de Brasil) en una zona cercana a la frontera con Corrientes.

Por otra parte, muchas ciudades de Latinoamérica (el área metropolitana de Buenos Aires incluida) enfrentan el problema de estar infestadas con Aedes aegypti, especie responsable de la transmisión urbana de la enfermedad, y se encuentran en riesgo potencial de que ocurran epidemias si el virus fuera introducido en la población a través de viajeros no inmunizados que hubieran visitado áreas endémicas. El último brote urbano reportado en América del Sur fue en Bolivia, en el año 1997, en Santa Cruz de la Sierra.
Afortunadamente, esta enfermedad puede ser prevenida por medio de la vacunación.

Deben vacunarse todas las personas que viajen a zonas endémicas, siempre que no exista contraindicación para ello.

Una vez más la prevención nos brinda seguridad y tranquilidad.