Carga alostática y enfermedad | 23 NOV 20

Nuevos aportes al concepto del estrés

Implicancias del estrés en los trastornos afectivos. y otros padecimientos
INDICE:  1. Texto principal | 2. Referencias bibliográficas
Texto principal
Introducción

El concepto de estrés impregna nuestra cultura en múltiples niveles. Se trata de un estado exigente, a veces abrumador, acompañado de emociones negativas. Ha sido descrito como la respuesta de "lucha o huida" ante una amenaza (respuesta adaptativa a un estímulo ambiental). En la actualidad, se lo considera una respuesta biológica negativa, resultante de varios mecanismos adaptativos que mejoran la supervivencia.

Se acepta que la biología del estrés no es simplemente un "sistema de emergencia", sino, más bien un proceso continuo: el cuerpo y el cerebro se adaptan a las experiencias diarias, estresantes o no. En la respuesta alterada, se produce una falta o falla de adherencia al ciclo circadiano y al entorno, lleno de gente, ruidos y peligros. El estrés crónico incontrolable no solo es negativo, sino que puede volverse tóxico, dañando la salud física y psíquica. Por eso, se ha diferenciado el "estrés bueno" del "estrés malo".

En esta visión se acepta el concepto de alostasis y carga/sobrecarga alostática, la cual se refiere al proceso activo de adaptación y mantenimiento de la estabilidad (u homeostasis) mediante la producción de mediadores (cortisol) que promueven la adaptación. Sin embargo, si las perturbaciones en el medio ambiente son implacables, el punto de ajuste del equilibrio debe ser modificado a una "nueva normalidad”, lo que puede ser costoso para el organismo.

La “carga alostática” se refiere al precio que paga el cuerpo por estar obligado a adaptarse a situaciones psicosociales o físicas adversas.

Este concepto implica que el cerebro, como centro de la respuesta a la experiencia, integra información sobre el entorno interno y externo y da forma a las respuestas, tanto sistémicas como conductuales.

El cerebro es un órgano vulnerable que puede dañarse por estrés tóxico, pero también posee plasticidad adaptativa y poder de resiliencia. Las adaptaciones neuronales al medio ambiente se acumulan durante toda la vida, y la función cerebral posterior, en la vida, resulta de las experiencias y alteraciones epigenéticas ocurridas desde antes mismo de la concepción. Son de gran importancia el nivel molecular, los circuitos neuronales y el nivel endócrino.

Igualmente, los trastornos psiquiátricos, adictivos y neurológicos suelen ser desencadenados o agravados por factores estresantes de la vida. La biología del estrés representa un trampolín para la investigación traslacional en toda la gama de trastornos cerebrales.


El cerebro es un órgano primario que percibe y responde a lo que es estresante para un individuo. La función principal del cortisol y otros mediadores de la alostasis es promover la adaptación. Sin embargo, el uso excesivo y / o la desregulación entre los mediadores de la alostasis conducen a una carga (o sobrecarga) alostática y aceleran los procesos patológicos como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y los trastornos afectivos. Se observan tres regiones límbicas del cerebro.

Principales elementos neuronales y moleculares del sistema de estrés

La cascada de eventos conducentes a una respuesta adaptativa al estrés es bien conocida. Un estímulo nuevo, inesperado o amenazante, que se presenta en forma aguda, interno o externo al organismo, desencadena respuestas cerebrales apropiadas para ese estímulo. Además de la codificación sensorial hay una respuesta afectiva que cataloga al estímulo como sobresaliente, relevante, positivo o, a veces, amenazante.

El camino común final de esta respuesta afectiva se produce en el núcleo paraventricular del hipotálamo, donde activa la liberación de la hormona liberadora de corticotropina y de arginina vasopresina, lo que a su vez estimula la liberación de la hormona adrenocorticotrópica (ACTH) de la hipófisis anterior, que conduce a la síntesis y liberación de glucocorticoides de la corteza suprarrenal. También hay factores hipotalámicos que liberan ACTH de la región hipofisaria anterior.

El estudio del estrés comenzó con el descubrimiento en 1968 de los receptores putativos de esteroides suprarrenales en el hipocampo. El descubrimiento de estos receptores extendió la acción hormonal más allá del hipotálamo, a una región del cerebro conocida por intervenir en el aprendizaje y la memoria, dando lugar al escenario propicio para una conceptualización mucho más amplia.

En la actualidad, se sabe que el impacto de los glucocorticoides en el cerebro está mediado por 2 receptores principales, receptores de glucocorticoides (RG) y receptores de mineralocorticoides (RM). Ambos son factores de transcripción cuya activación influyen en la regulación positiva o negativa de la expresión de sus genes diana.

Una respuesta saludable a un estresante agudo requiere tanto la activación de la respuesta rápida y vigorosa que conduce a la síntesis y liberación de glucocorticoides, como a un medio eficaz para poner fin a esa respuesta de estrés, para evitar la sobrecarga del sistema con las poderosas acciones de las hormonas del estrés. 

Esta finalización depende de un mecanismo de retroalimentación negativa que sucede en muchos niveles (hipófisis, núcleo paraventricular del hipotálamo y, especialmente, el hipocampo, ricos en RG, pero en los cuales, la variación diurna de glucocorticoides impulsa al sistema a anular la respuesta del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, en lugar de actuar como un termostato.

Se considera que existe una vía sináptica desde el hipocampo hasta el núcleo paraventricular, con una estación de relevo en el lecho nuclear de la stria terminalis. Las lesiones a lo largo de esta vía conducen a una sobreexpresión de Hormona Liberadora de Corticotropina ARNm en el núcleo paraventricular y una larga duración de la respuesta al estrés.

Los factores ambientales y psicosociales que alteran el hipocampo también pueden conducir a niveles excesivos de glucocorticoides, que a su vez pueden aumentar el daño del hipocampo.

¿Cómo interactúan continuamente los sistemas del cuerpo y el cerebro para la salud y la enfermedad cerebral?

La identificación de los receptores de las "hormonas del estrés" en el hipocampo ha dado lugar a otros conceptos. Además del hipocampo, se halló que estos receptores se expresan y actúan en otras regiones del cerebro involucradas en la cognición y la emoción, como la amígdala y la corteza prefrontal, y se comprobó que los estresores agudos y crónicos provocan plasticidad estructural adaptativa dentro de las regiones cerebrales interconectadas.

La plasticidad adaptativa es un término que describe cómo el estrés crónico puede remodelar el cerebro de una manera neuroprotectora, provocando la retracción de las dendritas y la pérdida de sinapsis en áreas que son altamente sensibles al estrés, como el hipocampo, la amígdala medial y la corteza prefrontal medial, al mismo tiempo que provoca la expansión de las dendritas y las nuevas sinapsis en otras áreas, como la amígdala basolateral y la corteza orbitofrontal.

Estos cambios morfológicos favorecen las alteraciones en el comportamiento, las funciones autonómicas y neuroendócrinas, que son apropiadas para afrontar los factores estresantes continuo.

Cuando las condiciones mejoran, el cerebro sano muestra resiliencia y se recupera, aunque se ha observado que no se trata de una verdadera reversión. Sin embargo, si las demandas relacionadas con el estrés continúan, el cerebro puede "atascarse", es decir, no se adapta estructural o funcionalmente, incluso cuando los factores estresantes externos disminuyen, lo que lleva a condiciones patológicas, en las que es necesaria una intervención externa.

Algunos ejemplos serían la ansiedad clínica o la depresión mayor, que pueden comenzar con una respuesta apropiada a un evento estresante, pero se vuelven inadaptadas cuando persisten y se hacen crónicas. Esto demuestra el concepto de que existe una función en forma de U invertida para las acciones óptimas de los glucocorticoides y otras moléculas de señalización, en respuesta al estrés.

Experiencia y evolución epigenética a lo largo de la vida

Las acciones de las hormonas y experiencias en general dan como resultado la regulación epigenética de la información genética que conduce a las diferencias, incluso entre gemelos idénticos. La perspectiva del curso de la vida epigenética pone en evidencia que la vida es una calle de un solo sentido donde las influencias, incluso desde antes de la concepción hasta la vida adulta, determinan las trayectorias de salud o el riesgo de enfermedad.

 

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