El hambre como un síntoma, no un “problema de falta de voluntad”
En el Día Mundial de la Obesidad, es importante recordar que se trata de una enfermedad crónica, compleja, multicausal y recidivante.
n el debate público, la palabra hambre suele asociarse de inmediato a una problemática social. Pero hay una dimensión menos comprendida y profundamente estigmatizada: el hambre como síntoma biológico en personas que viven con obesidad.
En la obesidad, el peso aumentado suele ser el signo más visible de una enfermedad crónica. Y como sucede con otras enfermedades, cuando se interrumpe un tratamiento efectivo, reaparecen los signos y síntomas. Entre ellos, en muchos pacientes, aparece o se intensifica algo que se vive con angustia y vergüenza: hambre persistente o “voraz”, incluso cuando la persona desea comer menos y “hacer las cosas bien”. Hablar del hambre en obesidad no es justificar “excesos”, es nombrar un síntoma para poder comprenderlo, abordarlo y, sobre todo, dejar de culpar.
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