Lesiones del LCL y la esquina posterolateral de la rodilla
El ligamento colateral lateral (LCL) es el principal estabilizador frente al estrés en varo. Su lesión aislada es poco frecuente y suele formar parte de un patrón multiligamentario asociado con daño de la esquina posterolateral (CPL).
La exploración física es fundamental. El bostezo en varo a 30° evalúa principalmente el LCL; si la apertura también está presente a 0°, debe sospecharse una lesión combinada. El Dial test a 30° y 90° ayuda a diferenciar una lesión aislada de la CPL de aquella asociada con el ligamento cruzado posterior.
También debe documentarse la función del nervio fibular común —tradicionalmente denominado peroneo común—, especialmente en lesiones de alta energía y grado III.
Las lesiones grado I y II pueden tratarse de forma conservadora en casos seleccionados. En las grado III con inestabilidad objetiva suele indicarse tratamiento quirúrgico. Durante las primeras 2–3 semanas, algunas avulsiones con tejido viable pueden repararse; sin embargo, las lesiones intrasustancia y los patrones complejos presentan mayor riesgo de falla con la reparación primaria.
Por ello, la reconstrucción anatómica del LCL, tendón poplíteo y ligamento popliteofibular, mediante autoinjerto o aloinjerto, se considera actualmente la técnica de referencia para restaurar la estabilidad en varo y rotacional.
En su práctica, ¿prefiere una reconstrucción tipo Larson o una reconstrucción anatómica completa de la CPL?