Pendiente tibial posterior elevada en la revisión del LCA: ¿factor de riesgo o indicación para osteotomía?
En la falla de una reconstrucción del LCA, reemplazar el injerto sin identificar los factores que aumentaron su carga puede reproducir el problema. Una pendiente tibial posterior (PTS) elevada incrementa la traslación tibial anterior y las fuerzas sobre el injerto; sin embargo, su medición no debe interpretarse de manera aislada.
El consenso ESSKA propone considerar una osteotomía reductora de la pendiente en pacientes con falla primaria y PTS ≥12°, especialmente si coexisten traslación tibial anterior estática >5 mm en apoyo monopodal, múltiples fallas o deficiencia del cuerno posterior del menisco medial. La hiperextensión preexistente exige cautela.
Sin embargo, el consenso Delphi internacional de 2025 no estableció un punto de corte patológico ni una indicación absoluta para la osteotomía. Esto refuerza una evaluación multifactorial: método radiográfico, posición de los túneles, eje coronal, laxitud, pivot shift, estado meniscal, hiperextensión, cartílago, demanda funcional y mecanismo de falla.
La pregunta no es sólo cuánto mide la pendiente, sino si esa geometría explica una sobrecarga clínicamente relevante del nuevo injerto.
En su práctica, ¿consideran 12° suficientes para corregir o esperan otros factores de riesgo?
Referencias: Condello et al., KSSTA 2023. doi:10.1007/s00167-023-07550-5. Wackerle et al., J ISAKOS 2025. doi:10.1016/j.jisako.2025.100900.