Menopausia y ojo seco: cuando las hormonas hablan en la superficie ocular
El ojo no está aislado del sistema endocrino. La córnea, la conjuntiva, la glándula lagrimal y las glándulas de Meibomio expresan receptores hormonales.
Durante la transición menopáusica, los cambios hormonales pueden alterar la homeostasis de la superficie ocular. El resultado puede ser ojo seco, una manifestación frecuente y muchas veces subestimada.
Los datos señalan una prevalencia de sequedad ocular cercana al 79% en mujeres peri y posmenopáusicas. Y no se trata simplemente de “falta de lágrima”: el ojo seco es un proceso inflamatorio e inmunológico en el que también participan mecanismos neurohormonales.
Un dato especialmente interesante: el déficit de andrógenos parece tener mayor peso fisiopatológico que los niveles de estrógenos. Los andrógenos participan en la función de las glándulas de Meibomio y en la composición lipídica de la película lagrimal. Su déficit puede favorecer disfunción meibomiana, hiperosmolaridad y mayor evaporación.
Por eso, ante una mujer peri o posmenopáusica con ojo seco persistente, quizá la pregunta no sea solamente “¿qué colirio usa?”.
También vale la pena preguntar: ¿en qué etapa hormonal está? ¿Hay síntomas sistémicos? ¿Hay disfunción meibomiana?
Mirar la superficie ocular en contexto puede cambiar la forma de entender y tratar estos pacientes.