Hipotiroidismo y salud mental: cuando la endocrinología se expresa en el cerebro
La disfunción tiroidea no es exclusivamente metabólica: sus efectos alcanzan al sistema nervioso central y pueden modificar el fenotipo neuropsiquiátrico. En el hipotiroidismo manifiesto, la reducción de T4 y T3 se asocia con enlentecimiento psicomotor, alteraciones atencionales y mnésicas, fatiga, disforia y síntomas depresivos. La fisiopatología involucra cambios en neurotransmisión, expresión génica neuronal y glial y metabolismo cerebral.
Un metaanálisis de 25 estudios, con 348.014 participantes, encontró asociación entre hipotiroidismo y depresión clínica (OR 1,30; IC95% 1,08–1,57), más marcada en el hipotiroidismo manifiesto. En el hipotiroidismo subclínico, la evidencia es más heterogénea: algunos metaanálisis describen mayor riesgo de depresión, pero los ensayos terapéuticos no demuestran de forma consistente mejoría psicológica con levotiroxina.
También requiere cautela la hipótesis de deterioro cognitivo progresivo. La evidencia reciente vincula el hipotiroidismo manifiesto con mayor riesgo de alteración cognitiva, aunque su relación con demencia permanece incierta.
Reconocer esta interfaz endocrino-psiquiátrica evita dos errores: atribuir todo síntoma afectivo a la tiroides o ignorar una causa orgánica potencialmente tratable. En medicina, la evaluación del estado mental y del eje tiroideo no deberían competir: deben integrarse.