La evidencia también redefine la psiquiatría.
Durante años, la búsqueda de nuevos tratamientos para la esquizofrenia se ha centrado en el sistema dopaminérgico. Sin embargo, esta revisión sistemática sugiere que el sistema glutamatérgico continúa siendo una de las vías más prometedoras para comprender síntomas que siguen respondiendo de forma limitada al tratamiento, especialmente los déficits cognitivos y los síntomas negativos.
Tras analizar 27 estudios con neuroimagen y electrofisiología en psicosis, los autores encontraron que diversos moduladores glutamatérgicos pueden modificar concentraciones cerebrales de glutamato, conectividad funcional y marcadores neurofisiológicos relacionados con la función de los receptores NMDA. Algunos compuestos mostraron señales de normalización en circuitos alterados de la esquizofrenia, particularmente en estudios de EEG y resonancia funcional.
No obstante, el hallazgo más relevante es también el más cauteloso: los cambios observados en biomarcadores cerebrales no se tradujeron de manera consistente en mejorías clínicas sostenidas. Además, la evidencia disponible está limitada por muestras pequeñas, alta heterogeneidad metodológica y escasa evaluación de desenlaces cognitivos y funcionales.
Varvari I et al. Biological Psychiatry: Cognitive Neuroscience and Neuroimaging. 2025.