¿Pueden las palabras cambiar el dolor? La medicina también se ejerce con lo que decimos.
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Cada vez hay más evidencia de que la forma en que hablamos con un paciente influye en cómo interpreta, afronta e incluso experimenta su padecimiento.
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Expresiones amenazantes pueden aumentar el miedo y favorecer respuestas de tipo nocebo. En cambio, una comunicación empática, precisa y centrada en la persona puede facilitar la alianza terapéutica y mejorar la participación en la rehabilitación.
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Este artículo deja un mensaje importante: el lenguaje no reemplaza a los tratamientos, pero tampoco es un elemento neutro. Las palabras forman parte del contexto terapéutico y pueden contribuir —para bien o para mal— a la experiencia del dolor.
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🔗 Link: Healing vs. hurting words: the power of language in pain perception—a narrative review