Estoy terminando MedProtocol, una aplicación de escritorio para que un médico se arme sus propias herramientas clínicas sin escribir código.
Describís lo que necesitás: "un panel de sepsis con qSOFA, SOFA por órgano y cumplimiento del bundle de la primera hora", "un evaluador de ERC con eGFR, estadificación KDIGO y riesgo KFRE" y te lo construye y te lo deja andando en tu computadora.
Lo que no hace es escribir la medicina.
Un modelo inventando una fórmula de eGFR o un punto de corte de lactato es lo último que querés cerca de una decisión clínica. Así que lo tiene prohibido: cada cálculo se instala desde una librería clínica validada, con 907 tests. El agente arma la interfaz, nada más.
Con el panel andando, señalás cualquier elemento y pedís el cambio hablando. Y ahí separa dos cosas:
→ Presentación (tamaño, orden, color, mostrar u ocultar): se aplica al toque.
→ Clínico (umbrales, rangos de referencia, unidades, fórmulas, criterios de alerta): no se aplica. Queda en borrador y espera tu aprobación explícita.
Ante la duda, borrador. Si mezcla las dos cosas, se frena entero.
Correr una tarjeta de lugar y cambiar un punto de corte no son el mismo acto, aunque los pidas con la misma frase.
Corre local: los proyectos quedan en tu máquina, no pasan datos de pacientes. No reemplaza el criterio médico ni está aprobada como dispositivo.
Si trabajás en internación y tenés en la cabeza una herramienta que nunca existió porque no justificaba el desarrollo: escribime.