Discontinuación de antidepresivos
Discontinuación de antidepresivos: cómo informarla sin reforzar el mito de la adicción
La creencia de que los antidepresivos «generan adicción» es un motivo frecuente de rechazo o abandono precoz del tratamiento. Conviene desarmarla con precisión, sin minimizar.
1. Diferenciar conceptos. Los antidepresivos no producen el patrón de uso compulsivo, craving ni escalada de dosis propio de un trastorno por consumo. Sí pueden generar adaptación fisiológica y un síndrome de discontinuación ante la suspensión abrupta o rápida.
2. Informar desde la primera prescripción. Anticipar posibles síntomas (mareo, parestesias, irritabilidad, insomnio, cuadro pseudogripal) mejora la adherencia y previene suspensiones autónomas.
3. Distinguir discontinuación de recaída. El inicio en días tras el descenso y los síntomas somáticos novedosos orientan a discontinuación; el retorno gradual del cuadro previo, a recaída.
4. Planificar el descenso. Se proponen reducciones graduales y proporcionales, más lentas en los tramos finales y ajustadas a la tolerancia individual (Horowitz y Taylor, Lancet Psychiatry 2019).
5. Considerar la vida media: paroxetina y venlafaxina exigen más cautela; fluoxetina suele ser mejor tolerada al suspender.
Una comunicación honesta sobre la discontinuación fortalece la alianza terapéutica y reduce el estigma hacia el tratamiento.