Pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo. Y paradójicamente, es el área de la salud que más descuidamos cuando somos productivos.
1. Sin sueño REM, no regulamos emociones. Cortar el sueño sacrifica este ciclo. Resultado: mayor irritabilidad al día siguiente.
2. La deuda de sueño no se paga el fin de semana. El jet lag social tiene costos cognitivos y metabólicos reales.
3. El cerebro se limpia durmiendo. El sistema glinfático elimina proteínas tóxicas, incluyendo las asociadas al deterioro cognitivo.
4. La apnea no tratada es riesgo cardiovascular. Masivamente subdiagnosticada en la población activa.
5. El insomnio casi nunca es el problema en sí. Es la señal de algo más que vale la pena escuchar.