Hablando hace poco de TDAH del adulto con colegas, llegamos a tres conclusiones incómodas.
La primera: el problema no está en los pacientes, está en nuestra formación. Salimos de la residencia sabiendo poco, y no es una impresión aislada. Estados Unidos, donde más se investiga, aún no tiene guías clínicas para TDAH del adulto: las primeras, las de APSARD, entraron a revisión final en agosto. Hay ruido en redes, sí: más de la mitad de los videos más vistos sobre TDAH en TikTok se han clasificado como engañosos. Pero el ruido no es argumento para negar el diagnóstico.
La segunda: no es que no sepamos tratar a las mujeres, es que no sabemos cómo lo modulan las hormonas. Sobre la menopausia la afirmación es literal: ningún estudio ha examinado el declive de funciones ejecutivas en mujeres con TDAH durante ese periodo. Las diagnosticamos más tarde y las tratamos con evidencia construida sobre todo en hombres.
La tercera: en adultos, estimulantes y atomoxetina son las únicas intervenciones con efecto demostrado sobre los síntomas nucleares, confirmado por el paciente y por el clínico. Es el hallazgo más sólido que tenemos, y en consulta se nota.
Tenemos que hablar de TDAH en el adulto, investigarlo mejor, y poner a las mujeres en el centro y no en el apéndice.
Referencia principal: Ostinelli et al. (2025), The Lancet Psychiatry doi:10.1016/S2215-0366(24)00360-2