Hoy una paciente en el consultorio me preguntó, ¿por cuánto tiempo debo tomar el medicamento? En psiquiatría esta duda nos llega con mucha frecuencia, y a diferencia de la opinión popular, para muchos de los trastornos mentales, tenemos un criterio muy claro para evaluar la permanencia del tratamiento farmacológico y su necesidad a largo plazo.
En TDAH del adulto ese marco no existe con la misma solidez.
Estudios hay. Hay ensayos aleatorizados de retirada en adultos: cuando se suspende el medicamento, los síntomas reaparecen antes y con más frecuencia que cuando se continúa. Y hay evidencia poblacional amplia: un estudio de registros suecos publicado este año en el BMJ, con casi 150.000 personas con diagnóstico nuevo de TDAH, encontró menor riesgo de conducta suicida, uso problemático de sustancias, accidentes de tránsito y criminalidad en quienes iniciaron tratamiento.
Lo que no hay es horizonte.
Ese vacío es el precio de haber estudiado un trastorno primero en niños y solo después, y tarde, en adultos. Y marca dónde conviene poner el esfuerzo: no en seguir discutiendo si el TDAH del adulto existe, sino en producir la evidencia que hoy no le podemos dar a los pacientes.
Zhang L, Zhu N, Sjölander A, et al. ADHD drug treatment and risk of suicidal behaviours, substance misuse, accidental injuries, transport accidents, and criminality: emulation of target trials. BMJ. 2025;390:e083658. doi:10.1136/bmj-2024-083658