La disfunción eréctil como predictor de riesgo cardiovascular: una oportunidad clínica que no debemos desaprovechar
La disfunción eréctil (DE) afecta a más de 150 millones de hombres en el mundo y su prevalencia aumenta con la edad. Sin embargo, lejos de ser un problema exclusivamente urológico o psicológico, la DE es un marcador temprano de enfermedad vascular sistémica.
La fisiopatología compartida con la aterosclerosis coronaria y cerebrovascular es clara: disfunción endotelial, reducción del óxido nítrico, inflamación y estrés oxidativo. Los vasos del pene, de menor calibre, son los primeros en manifestar el daño.
Evidencia clave:
· Un metaanálisis de 12 estudios prospectivos mostró que la DE duplica el riesgo de eventos cardiovasculares mayores.
· La DE precede en promedio 3 a 5 años al diagnóstico de cardiopatía isquémica.
· La presencia de DE en varones de 40-60 años sin antecedentes cardíacos debe motivar una evaluación integral: presión arterial, perfil lipídico, glucemia, índice tobillo-brazo y electrocardiograma.
Recomendación práctica:
Incluir en la historia clínica una pregunta sencilla sobre función eréctil en todos los varones con factores de riesgo. Derivar al cardiólogo si se detecta DE moderada-grave y múltiples factores. Promover cambios en el estilo de vida como primera línea terapéutica.
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