El pepino (Cucumis sativus) es un alimento de alto contenido hídrico (>95%) y bajo aporte calórico, pero su perfil nutricional lo convierte en un complemento dietético de interés en varias áreas clínicas.
Aspectos clínicos relevantes:
· Aporte de potasio (147 mg/100 g): contribuye al equilibrio electrolítico y puede ser un coadyuvante en el control de la presión arterial en pacientes con hipertensión leve, siempre dentro de un enfoque integral.
· Fibra y agua: favorece el tránsito intestinal y la hidratación, útil en pacientes con estreñimiento funcional o en adultos mayores con disminución de la sensación de sed.
· Bajo índice glucémico: adecuado en la educación diabetológica como snack o guarnición.
· Vitamina K (16,4 µg/100 g): en pacientes anticoagulados con warfarina o acenocumarol, se recomienda mantener un consumo regular y constante para evitar fluctuaciones en el INR.
Precauciones:
· Alergia cruzada en pacientes sensibles al polen de melón o látex (rara).
· Insuficiencia renal avanzada: controlar el aporte de potasio.
· Pepinillos encurtidos: alto contenido en sodio, desaconsejados en hipertensos.
Conclusión:
El pepino es un alimento seguro y versátil que, integrado en una dieta equilibrada, aporta beneficios concretos. Su recomendación debe individualizarse según el perfil del paciente.
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