Nueva evidencia refuerza que el vapeo no es una alternativa “segura”. Una revisión publicada en Carcinogenesis que integra >100 estudios (clínicos, animales y mecanísticos) concluye que los cigarrillos electrónicos con nicotina son probablemente carcinogénicos para humanos y que es probable que contribuyan al desarrollo de cáncer de pulmón y cáncer oral.
Los aerosoles de vapeo contienen múltiples compuestos con potencial carcinógeno (nitrosaminas derivadas de nicotina, compuestos orgánicos volátiles y metales liberados por las resistencias), asociados a biomarcadores de daño en el ADN, estrés oxidativo, inflamación y alteraciones epigenéticas en vías relacionadas con la carcinogénesis en vías aéreas y mucosa oral. En modelos murinos, la exposición prolongada a estos aerosoles indujo tumores pulmonares.
Datos epidemiológicos recientes sugieren además que quienes fuman y vapean (consumo dual) presentan aproximadamente un riesgo cuatro veces mayor de cáncer de pulmón que los no fumadores, lo que refuerza la necesidad de desalentar el uso dual y no recomendar el vapeo a no fumadores ni a jóvenes.
Para la práctica clínica, esta información obliga a revisar mensajes de “reducción de daño”: el vapeo no es inocuo y debe integrarse en las intervenciones de cesación solo con una comunicación clara sobre riesgo oncológico incierto pero verosímil.