Cuando hablamos de fertilidad, el peso suele ser uno de los primeros factores que aparecen en la conversación. Sin embargo, la fertilidad no se define por un número en la báscula.
El peso puede influir en la ovulación y el equilibrio hormonal, pero es solo una parte de un panorama mucho más amplio. La edad, la reserva ovárica, la función hormonal, el metabolismo y otras condiciones de salud también pueden intervenir.
Por ejemplo, alteraciones en el uso de la glucosa o en los niveles de insulina pueden afectar el ciclo menstrual y la ovulación. Y después de los 35 años, factores como la cantidad y calidad de los óvulos adquieren mayor relevancia, independientemente del peso corporal.
Por eso, bajar de peso puede ayudar en algunos casos, pero no es una solución universal. Antes de enfocarse únicamente en alcanzar una cifra, una evaluación integral puede ayudar a entender qué está ocurriendo en el organismo y qué factores están influyendo en la fertilidad.
Tu fertilidad no se define por tu peso, sino por tu historia completa.
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