¿Estamos evaluando demasiado tarde el factor masculino en infertilidad?
Aunque las guías de la ASRM y la ESHRE recomiendan evaluar a ambos integrantes de la pareja desde el inicio del estudio de infertilidad, el análisis seminal aún suele solicitarse de forma tardía, lo que puede retrasar el diagnóstico y el tratamiento.
La espermatobioscopía directa es el estudio inicial de elección para valorar el potencial reproductivo masculino. Es accesible, no invasivo y permite evaluar concentración, motilidad, morfología, vitalidad, volumen y otras características seminales, orientando la necesidad de estudios complementarios.
Se recomienda solicitarla en parejas con 12 meses de infertilidad, o tras 6 meses si la mujer tiene 35 años o más, así como en pacientes con antecedentes de varicocele, cirugía testicular, infecciones genitourinarias, criptorquidia, exposición a tóxicos o tratamientos gonadotóxicos, entre otros factores de riesgo.
Sus resultados deben interpretarse junto con la historia clínica, la exploración física y, cuando esté indicado, estudios hormonales, genéticos o de imagen, ya que un resultado aislado no determina por sí solo el potencial fértil.
Incorporar el análisis seminal desde la evaluación inicial optimiza el abordaje diagnóstico, reduce retrasos en la toma de decisiones y favorece una atención reproductiva más oportuna, personalizada y basada en evidencia.