Regístrese en IntraMed y conecte con profesionales de la salud de toda Latinoamérica.
¿Quién cuida al cuidador? Redefiniendo el autocuidado médico
La medicina arrastra una paradoja incómoda: quienes promueven hábitos saludables suelen descuidar los propios, atrapados en una cultura que glorifica el sacrificio.
Desde la formación se instala el mito del médico invulnerable, donde dormir poco, trabajar enfermo y no detenerse se interpretan como compromiso, invisibilizando el costo personal y normalizando el agotamiento.
El autocuidado, lejos de ser un lujo o una práctica superficial, es una necesidad ética. Implica reconocer límites, detectar señales de desgaste y legitimar el “no puedo más” sin culpa. Un profesional exhausto no solo sufre, también compromete la calidad del cuidado que brinda.
Sin embargo, el médico enfermo suele ser juzgado, incluso por sus pares, reforzando el silencio y la autoexigencia. El burnout, la depresión y el suicidio reflejan un sistema que exige mucho y cuida poco.
Replantear el autocuidado exige ir más allá de lo individual: requiere cambios estructurales que garanticen condiciones laborales dignas, pausas reales y apoyo emocional sin estigma. Cuidarse no es desconectarse de la vocación, sino sostenerla.
Volver a lo básico —descansar, alimentarse, desconectar— es también un acto profesional. Porque antes que médicos, somos humanos, y solo desde ahí es posible cuidar bien a otros.
Artículo completo en:
Todos los derechos reservados
Copyright 1997-2026