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📢 El desafío de la inercia terapéutica al final de la vida: ¿Cuándo "menos es más"?
Estamos entrenados para prevenir eventos a largo plazo. Pero, ¿qué sucede cuando el horizonte temporal de nuestro paciente se reduce drásticamente?
Puntos clave del análisis para nuestra práctica diaria:
1️⃣ La variabilidad es enorme: La tasa de deprescripción es baja en estudios observacionales (~16%), pero salta casi al 88% cuando se utilizan intervenciones estructuradas como STOPPFrail. No podemos depender solo del "ojo clínico"; necesitamos sistematizar.
2️⃣ Luz verde para la "purga preventiva": La evidencia es fuerte para suspender estatinas y nitratos (especialmente en pacientes con movilidad reducida). El beneficio preventivo a años no aplica, y la seguridad de la retirada es alta.
3️⃣ Precaución con los fármacos "duales": Los betabloqueantes y diuréticos son el terreno más complejo. Su retirada abrupta puede causar rebote sintomático. La estrategia aquí no es "suspender", sino una reducción escalonada (tapering) vigilando la frecuencia cardíaca y la disnea.
4️⃣ Abandonar el "tratamiento de números": En la fase paliativa, perseguir una PA <120/80 o una HbA1c estricta es a menudo iatrogénico.
🎯Conclusión: La deprescripción no es "tirar la toalla" ni abandono terapéutico. Es una decisión clínica activa y compleja destinada a reducir la carga de la polifarmacia y priorizar el confort cuando la biología ya no responde a la prevención.
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