Llegados a este siglo se puede preparar casi cualquier antígeno para ser utilizado como vacuna. En realidad las verdaderas dificultades para desarrollar nuevas vacunas radican en la identificación de los antígenos protectores y la inducción del sistema inmune para una respuesta correcta.
Los éxitos que se han conseguido en controlar las infecciones mas importantes en el pasado reciente se han basado en vacunas con organismos vivos activados, organismos enteros inactivados, toxinas inactivadas y polisacáridos capsulados bacterianos. Estos métodos para la preparación de las vacunas (especialmente los 2 primeros) requieren sólo conocimientos básicos sobre las respuestas inmunes. Sólo debemos asegurarnos que se han producido anticuerpos medibles.
La eficacia de las vacunas disponibles radica en el control de la bacteriemia o viremia.
Tabla 1: Vacunas Clasificadas según la patogenia de la enfermedad

En la actualidad debemos enfrentarnos a problemas mas complejos tales como, microbios que no responden a los anticuerpos y respuestas inmunes que son inútiles o aun patológicas.
Tabla 2: Enfermedades infecciosas importantes, no controladas por la vacunación

En los años recientes ha aumentado de forma exponencial el conocimiento de las respuestas inmunes protectoras. Tenemos una mejor comprensión de la necesidad de inducir tanto respuestas celulares específicas como anticuerpos para el control efectivo de la patología infecciosa. Los anticuerpos tanto séricos como los producidos en las mucosas pueden tanto prevenir la infección como limitar su diseminación a órganos claves. Las respuestas mediadas por las células T que producen respuestas Th1 y Th2 que desplazan al sistema inmune hacia la producción de anticuerpos o la inmunidad celular destruyendo las células infectadas y limitando la infección.
Las vacunas a organismos vivos atenuados inducen respuestas inmunes mientras estos se multiplican.
El objetivo de las vacunas modernas puede ser resumido como la búsqueda de formas de inducir estas mismas respuestas pero con antígenos que no se multiplican.
Tabla 3: Roles de las respuestas inmunes preexistentes en presencia de infección

DTH: retardado hipersensitividad, CTL: Citotóxico T-lymphocyte; +: poco efecto; ++: efecto moderado; +++: importante efecto; -: no efecto.
Al final de su interesante artículo, el autor propone un imaginativo plan de vacunas para el siglo XXI que creemos de interés reproducir.
Publicado el 9 de septiembre de 2001
Infectología
Vacunas: recomendaciones, controversias y desafíos
Se revisan las vacunas en existencia y las posibilidades de desarrollar nuevas vacunas en función de las diferentes patologías capaces de prevenirse.
Autor/a: Dr. S. A. Plotkin
Llegados a este siglo se puede preparar casi cualquier antígeno para ser utilizado como vacuna. En realidad las verdaderas dificultades para desarrollar nuevas vacunas radican en la identificación de los antígenos protectores y la inducción del sistema inmune para una respuesta correcta.
Los éxitos que se han conseguido en controlar las infecciones mas importantes en el pasado reciente se han basado en vacunas con organismos vivos activados, organismos enteros inactivados, toxinas inactivadas y polisacáridos capsulados bacterianos. Estos métodos para la preparación de las vacunas (especialmente los 2 primeros) requieren sólo conocimientos básicos sobre las respuestas inmunes. Sólo debemos asegurarnos que se han producido anticuerpos medibles.
La eficacia de las vacunas disponibles radica en el control de la bacteriemia o viremia.
Tabla 1: Vacunas Clasificadas según la patogenia de la enfermedad
En la actualidad debemos enfrentarnos a problemas mas complejos tales como, microbios que no responden a los anticuerpos y respuestas inmunes que son inútiles o aun patológicas.
Tabla 2: Enfermedades infecciosas importantes, no controladas por la vacunación
En los años recientes ha aumentado de forma exponencial el conocimiento de las respuestas inmunes protectoras. Tenemos una mejor comprensión de la necesidad de inducir tanto respuestas celulares específicas como anticuerpos para el control efectivo de la patología infecciosa. Los anticuerpos tanto séricos como los producidos en las mucosas pueden tanto prevenir la infección como limitar su diseminación a órganos claves. Las respuestas mediadas por las células T que producen respuestas Th1 y Th2 que desplazan al sistema inmune hacia la producción de anticuerpos o la inmunidad celular destruyendo las células infectadas y limitando la infección.
Las vacunas a organismos vivos atenuados inducen respuestas inmunes mientras estos se multiplican.
El objetivo de las vacunas modernas puede ser resumido como la búsqueda de formas de inducir estas mismas respuestas pero con antígenos que no se multiplican.
Tabla 3: Roles de las respuestas inmunes preexistentes en presencia de infección
DTH: retardado hipersensitividad, CTL: Citotóxico T-lymphocyte; +: poco efecto; ++: efecto moderado; +++: importante efecto; -: no efecto.
Al final de su interesante artículo, el autor propone un imaginativo plan de vacunas para el siglo XXI que creemos de interés reproducir.