Objetivos
Se examinaron los patrones del uso de benzodiazepina en ancianos. Específicamente, se describió la prevalencia e incidencia del uso de benzodiazepina durante un año indexado, se describió la persistencia e intensidad del uso de benzodiazepina durante un período de 4 años y se examinaron los factores asociados con el uso de benzodiazepina en el año próximo.
Métodos
Se realizó un análisis secundario de datos recabados como parte de un estudio intervencional de promoción de la salud conducido entre 1986 y 1992 en ancianos enrolados en una organización de mantenimiento de la salud (N=1,505). Se comprobó el uso de benzodiazepina a partir de registros farmacéuticos computarizados. Se determinaron las características demográficas, el estado de salud y los comportamientos relacionados a la salud por medio de cuestionarios enviados vía postal.
Resultados
Durante el año indexado, la prevalencia e incidencia del uso de benzodiazepina fue del 12.3% y del 6.6%, respectivamente. De aquellos que la utilizaron durante el año indexado, el 16% de nuevos consumidores y el 63% de consumidores anteriores continuaron utilizándola durante los 3 años siguientes. Los factores significativamente asociados con el uso de benzodiazepina en el siguiente año fueron el sexo femenino, educación superior, un puntaje más alto de enfermedad, mayores niveles de dolor y estrés autoreportados, un índice de masa corporal de normal a bajo (BMI) y un trastorno nervioso autoreportado.
Conclusiones
Los nuevos consumidores de esta droga mostraron una baja intensidad de uso y una baja probabilidad de continuar utilizándola en los próximos 3 años. Un pequeño porcentaje de esta muestra mostró evidencia de uso diario durante 4 años. Preocupantemente, las benzodiazepinas fueron utilizadas por un segmento de la muestra que tenía el mayor riesgo de padecer fracturas de cadera (mujeres con un BMI normal/bajo). Los médicos deberían evaluar la necesidad de continuar con el uso de benzodiazepina a intervalos regulares.