Puntos de vista

/ Publicado el 9 de junio de 2005

Apuntes para evitar un naufragio

Una reflexión sobre la literatura científica: ¿Qué leen los que leen?

La proliferación de bibliografía en los campos científicos de las más diversas especialidades hacen improbable que nadie pueda estar al tanto de todo lo publicado.

Autor/a: Dr. Daniel Flichtentrei

"¿Dónde quedó la sabiduría que hemos perdido en el conocimiento, dónde el conocimiento que hemos perdido en la información?" T.S. Eliot

La proliferación de bibliografía en los campos científicos de las más diversas especialidades hacen improbable que nadie pueda estar al tanto de todo lo publicado. Esta verdadera "obesidad" informativa torna inconmensurable, para la dimensión humana ,la apropiación completa del conocimiento disponible.

¿Cuáles serán entonces las habilidades necesarias para no naufragar en este océano de papers?

¿Cuáles las competencia cognitivas que tornen significativo el esfuerzo de la actualización? 

La distancia se torna infinita desde la época en que la información se ocultaba celosamente en las amuralladas bibliotecas monásticas de la Edad Media hasta la proliferación descontrolada  y obscena que nos envuelve.
 

  • De la información-secreto de William de Baskerville a la obesidad informativa e hiperreal de Jean Baudrillard.
  • De las barreras-muros a las barreras cognitivas.
  • De los obstáculos materiales a los obstáculos intelectuales.

La era nos expone a los riesgos de nuevas formas de ignorancia. Hoy es posible ignorarlo todo poseyéndolo todo.

Ya no es suficiente acceder a los datos para "saber", aunque para muchos este cambio cualitativo en la idea de "conocimiento" permanezca aún inadvertido. Sin el filtro de la reflexión y la experiencia todo se limita a una acumulación inconexa de datos. Al mero crecimiento neoplásico de la información.

Confundir obesidad con abundancia, erudición con cultura, información con conocimiento, conocimiento con sabiduría son algunos de estos nuevos peligros.

La operación de "dar sentido" a los datos, de trasladarlos al dominio de la práctica cotidiana, de reestructurarlos en el contexto de nuestro universo de significados es tal vez el mayor y más valioso acto de conocimiento que el momento requiere y, paradójicamente, el menos frecuente.

Vale la pena detenerse en el análisis de los datos del "factor de impacto" de las diversas publicaciones editado por Essential Science Indicators (ESI),  y que abarca los últimos seis años para extraer algunas conclusiones.
Se han tomado para establecer el ranking  publicaciones que incluyan revisiones y artículos originales de investigación así como la cantidad de citas que de esos trabajos se encuentran.

 


 


La reiteración de determinadas publicaciones en distintas áreas de la ciencia destaca la unanimidad de criterios con que los lectores las evalúan.

Pese, (o tal vez a causa de), la proliferación de opciones de lectura,  los lectores apelan al juicio crítico y la valoración de las fuentes más rigurosas a la hora de seleccionar que leer.

El esfuerzo del lector parece haberse desplazado actualmente desde la búsqueda a la selección de la bibliografía.

El rigor metodológico, la credibilidad histórica, la independencia de criterios y el juicio crítico de una publicación parecen comportarse como los atributos que capturan el interés del lector de ciencias.

Tal vez sea oportuno reflexionar acerca de si estas habilidades o competencias lectoras son las que nuestras universidades y centros de formación profesional estimulan en los alumnos.

El debate, el intercambio de ideas, queda abierto para los lectores de IntraMed interesados en el tema.


Artículo relacionado:
La Nación: 12.06.05 Prisma

Sabiduría e información

¿Se puede catalogar el mundo? ¿Se puede indexar el universo? Google se ha convertido en los últimos años en una omnipresente herramienta para estudiantes, profesores, periodistas, profesionales, etc. Google ha desarrollado herramientas impresionantes: desde el buscador clásico de websites hasta aquel que indexa por completo el contenido de la propia máquina, pasando por su buscador de imágenes, email, etc. Su predominancia es tal que, si Google no te encuentra, es probable que no existas.

Google, cuyo lema es "organizar la información del mundo", no se caracteriza, como se ve, por la modestia de planes. La empresa californiana está desembocando ahora en Google Print, la digitalización de millones de libros -principalmente anglosajones en su inicio- para su acceso inmediato. En suma: todo el conocimiento disponible al alcance de un click.

Esta idea, que en principio suena atractiva, ha levantado notable oposición en Europa, principalmente en Francia. El presidente de la Biblioteca Nacional, Jean-Noël Jeanneney, señala que si no se crean instrumentos europeos -y asiáticos- de organización de la información, quedará librado sólo a un medio americano el modo como las futuras generaciones percibirán e interpretarán la cultura occidental y la historia del planeta.

¿Es la objeción enteramente imputable al orgullo francés? Quien domine centralizadamente el modo como se accede a la información, ¿no teñirá con sus propios criterios la interpretación del planeta? ¿Son asépticos los resultados de sus búsquedas o están ya preorientados según un criterio dominante?

No lo sabemos, pero el problema de fondo pasa por otro lado. Se está indexando todo el saber, pero, ¿qué hombre se está preparando para libar ese saber? ¿No es un modelo posible del futuro un hombre completamente iletrado, con todo el saber a su disposición?

Una cada vez más certera cita de T. S. Eliot dice: "¿Dónde quedó la sabiduría que hemos perdido en el conocimiento, dónde el conocimiento que hemos perdido en la información?" Si esta es una secuencia de pérdida progresiva, el mundo parece decidido a ir en busca de su punto máximo de información disponible, en simultáneo con su punto mínimo de sabiduría y profundización. Tal vez sea, al extremo, la última gran ironía de Dios: tornar disponible de golpe todo el pan a quienes, uno a uno, han ido dejando atrás sus dientes.

Por Enrique Valiente Noailles
Para LA NACION
evnoailles@yahoo.com.ar

http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/suplementos/
enfoques/nota.asp?nota_id=712030

LA NACION | 12.06.2005 | Página 2 | Enfoques

 

NEW THINKING
TRIBUNA: GERRY MCGOVERN 
 
Transformar el conocimiento en poder
 
La columna semanal “New Thinking”, de Gerry McGovern, se publica todos los martes en ELPAIS.es.
ELPAIS.es - 14-06-2005    
 
Vivimos en una era con abundancia de conocimiento. La teoría clásica de la gestión de empresas se basa en la escasez de conocimiento. Necesitamos nuevas estrategias de gestión para manejar tanta comunicación y tanto conocimiento.

Se dice que el conocimiento es poder, pero si ese fuera el caso, los académicos dominarían el mundo. El conocimiento en sí mismo no es poder; el poder radica más bien en la aplicación del conocimiento. Se dice que saber poco es peligroso. Bueno; saber demasiado puede conducir a una parálisis y a la falta de movimientos decisivos, oportunos.

Son tiempos maravillosos para quienes les gustan los desafíos. Es un momento especialmente bueno para los profesionales del contenido. Hoy en día, las organizaciones producen ingentes cantidades de contenido en forma de correos electrónicos, presentaciones, informes y páginas en Internet. Se necesitan con urgencia métodos mejores para gestionar este contenido.

Existen dos teorías básicas de gestión del contenido. Una se resume en el viejo dicho "Cuanto más, mejor". Esta teoría sostiene que todo lo que se dice y escribe tiene algún valor para alguien; quizás no ahora, pero sí en el futuro. Lo que necesitamos, según esta teoría, son mejores "filtros" informáticos que nos permitan acceder al contenido que queremos en cada momento.

Los directores y editores son malas personas, según esta teoría. Son censores que, hasta que llegó Internet, se guardaban el material realmente valioso y sólo nos enseñaban lo que creían que necesitábamos. ¡Cómo pudieron atreverse! Hoy en día, con un buen motor de búsqueda, no necesitamos directores.

En este mundo, el futuro consiste en encontrar diamantes en la tierra. Crecí en una pequeña granja en Irlanda, y cavé bastante en mi época. Nunca encontré diamantes, y jamás he conocido a nadie que haya encontrado un diamante mientras cavaba en su jardín. Tampoco conozco a muchas empresas extractoras que busquen diamantes irlandeses. De hecho, parece que el futuro de los diamantes es sintético y que se cultivarán en laboratorios. Adiós a la tierra.

Coincide que soy un gran seguidor de los directores y editores, porque creo en la segunda teoría de la gestión de contenido, en el planteamiento "Menos es más". Editar no es lo mismo que censurar, y los editores no nos privan de la libertad de elección. A lo largo de todo el mundo, las organizaciones se han convertido en editores accidentales de enormes cantidades de contenido. Para gestionar este contenido de modo profesional, necesitan métodos de edición profesionales.

El planteamiento de "menos es más" no significa menos opciones o menos conocimiento. La pregunta clave aquí es: ¿cómo utilizamos nuestro conocimiento de forma más eficiente? Si te doy un informe de 2.000 palabras, eso no es eficiente. Si no puedes encontrar lo que estás buscando en la intranet, no es eficiente. Si necesitas leer demasiado y asimilar tanto conocimiento que la oportunidad te pasa de largo, eso no es eficiente.

El tiempo es el diamante en la tierra de la sociedad del conocimiento. Constantemente intentamos encontrar tiempo. El conocimiento sólo es útil si actuamos sobre lo que sabemos, así que necesitamos equilibrar el tiempo que invertimos en saber y el que invertimos en hacer.

(Traducido por Snap Comunicación)
http://www.elpais.es/articulo.html?d_date=20050614&xref=20050614elpepunet_5&type=
Tes&anchor=elpportec